SABIDURÍA 6, 13-17
Radiante e inmarcesible es la Sabiduría. Fácilmente
la contemplan los que la aman y la encuentran los
que la buscan. Se anticipa a darse a conocer a los
que la anhelan. Quien madrugue para buscarla, no se
fatigará, que a su puerta la encontrará sentada.
Pensar en ella es la perfección de la prudencia, y
quien por ella se desvele, pronto se verá sin
cuidados.
Pues ella misma va por todas partes buscando a los
que son dignos de ella: se les muestra benévola en
los caminos y les sale al encuentro en todos sus
pensamientos.
Sabemos ya cuál es el género de estos "libros de la
sabiduría de Israel", y cómo en ellos se recoge la
enseñanza de escuela, en la que los rabinos glosan
la Ley y los Profetas aplicándolos a la vida, dando
consejos en forma de aforismos y sentencias.
Son cuatro los "Libros de Sabiduría" que encierra
nuestra Biblia:
Proverbios
Eclesiastés (Qohelet)
Eclesiástico (Sirácida)
Sabiduría de Salomón.
Algunos incluyen también en este apartado el libro
de Job, que otros incluyen en los "Relatos con
mensaje" junto a Ruth, Tobías, Esther, Judith y
Jonás.
El Libro de la Sabiduría de Salomón es el más
reciente de los libros de la Biblia. Se ha fechado
hacia el año 200 a.C., aunque otras opiniones lo
suponen escrito casi en tiempos de Jesús.
Se compone probablemente en Alejandría, y se escribe
en griego. El tema fundamental es lo que llamaríamos
"teología política", un tratado sobre la justicia,
el gobierno, con argumentación teológica y
orientación doctrinal.
Este es el motivo por el que su título original era:
"Sabiduría de Salomón". Salomón aparece en los
capítulos 7 a 9, pero es por supuesto una ficción
literaria del autor. (Estos capítulos son una
maravilla literaria y teológica, y merece la pena
leerlos despacio).
El texto de hoy es una alabanza de la Sabiduría. Se
entiende que es la Sabiduría de Dios, que buscan los
humanos y la encuentran cuando la buscan de corazón,
ya que es Ella misma la que quiere comunicarse. Esta
personificación de una "cualidad" de Dios es muy
característica de los géneros sapienciales.
La aplicación que se nos sugiere al incluir este
texto en la eucaristía de hoy es sin duda referir la
Sabiduría de Dios a Jesús. Jesús es "La Palabra"
(otra personificación de Dios), Jesús es "La
Sabiduría".
Nosotros lo entendemos mejor expresándolo así: en
Jesús, en lo que dice y en lo que hace, vemos y
entendemos a Dios. Por esta razón Jesús es luz, es
Camino, porque Dios es Camino y Luz. Y es de Sabios
dejarse iluminar, buscar el camino correcto.
La antítesis de esto es la tentación de Génesis 2.
"Seréis como dioses", es decir: decidiréis vosotros,
sin contar con Dios, qué es el bien y el mal.
1 TESALONICENSES 4, 12-17
Hermanos, no queremos que estéis en la ignorancia
respecto de los muertos, para que no os
entristezcáis como los demás, que no tienen
esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y que
resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a
quienes murieron en Jesús.
Os decimos eso como Palabra del Señor: nosotros, los
que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del
Señor, no nos adelantaremos a los que murieron. El
Señor mismo, a la orden dada por la voz de un
arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del
cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en
primer lugar. Después nosotros, los que vivamos,
los que quedemos, seremos arrebatados en nubes,
junto con ellos, al encuentro del Señor en los
aires. Y así estaremos siempre con el Señor.
Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.
Como de costumbre, no guarda relación con los otros.
Es un texto que se usa habitualmente en las
celebraciones de difuntos.
Aparece claramente aquella curiosa convicción de que
la venida del Señor era inminente. Esto nos debe
poner sobre aviso acerca de la "Palabra de Dios" de
los textos bíblicos en general, y hacernos
diferenciar los mensajes de las interpretaciones
circunstanciales, más debidas a las costumbres o
creencias previas que a la Palabra