ORACIONES para la EUCARISTÍA    

                             
 

 

                               cristianos siglo veintiuno
ÍndicePágina Principal

 

 

 

Oraciones para la eucaristía 

 

Vigilia Pascual (y Domingo de Resurrección)

 

JESÚS VIVE

La glorificación de Jesús se dio ya en vida:

fue su total entrega.

 

Monición de entrada

Bienvenidos a esta celebración en la que reconocemos a Jesús como el amigo que vive entre nosotros y cuya luz queremos que brille en medio de la oscuridad.

Contemplando este fuego, tomamos conciencia de tantas luces apagadas, cuántas vidas destruidas por la guerra, el terror y la violencia. Y cuántas personas reducidas a las cenizas de la nada porque ya no cuentan para nadie.

Pero entre tanta muerte y fracaso emerge con fuerza la luz de Jesús, simbolizada en el cirio pascual, que nos abre horizontes de esperanza, de vida nueva, para poder construir un mundo distinto sobre los cimientos de los valores del Reino.

 

Encendido del fuego, del cirio pascual y de las velas.

 

Acción de gracias

 

Es justo que aclamemos tu nombre, Padre santo,

y te bendigamos de corazón,

es lo que nos corresponde hacer

en esta fiesta de resurrección y vida.

Aunque todavía vivimos en una penumbra de fe,

te damos gracias porque vislumbramos ya

un amplio horizonte de esperanza.

Hoy celebramos la pascua,

el paso por nuestra historia de Jesús

y cantamos gozosos el aleluya.

Creemos que él sigue viviendo en Ti,

de igual forma que Tú, su Padre y fuente de vida,

viviste siempre en él.

Jesús nos ha descubierto que esta fiesta

también puede ser nuestra propia pascua de liberación

si pasamos de nuestros egoísmos

y nos decidimos a vivir plenamente para los hermanos.

Gracias, Padre Dios.

Por todo ello te bendecimos

y cantamos en tu honor este himno de alegría.

 

Memorial de la Cena del Señor

 

Padre nuestro que vives en Jesús y en todos nosotros,

a la luz de los acontecimientos que celebramos,

recordamos las palabras de Jesús a Nicodemo:

“hay que nacer de nuevo”.

Las hizo realidad en su persona:

murió como el grano de trigo muere,

pero pervivió, sigue viviendo,

en el nuevo tallo germinado.

Ha llegado la hora de que se manifieste

la gloria de tu hijo Jesús,

de que proclamemos agradecidos

su empeño personal por darte a conocer tal como eres

y su lucha por la implantación de tu reino en el mundo.

Nuestro gozo y nuestra alabanza

surgen espontáneamente al descubrir a Jesús

y al conocer la buena esperanza que nos trajo:

que es posible un nuevo mundo

donde reinen la justicia y el amor.

No tuvo apego a su propia vida

y le costó la muerte en cruz.

Pero no fue en balde,

porque los frutos de su mensaje revolucionario

aún perduran, están vivos,

y seguirán multiplicándose a través de los siglos.

Recordamos y prometemos imitar su entrega total

y sellamos nuestro compromiso de seguirle de por vida.

 

Invocación al Espíritu de Dios

 

Padre de bondad infinita,

bendícenos, ya que somos tus hijos,

y derrama tu Espíritu sobre nosotros

para que comprendamos

que la Vida de la que gozó Jesús

antes y después de su muerte,

es la misma Vida que podemos tener nosotros

si morimos al egoísmo

y nacemos al verdadero amor a los demás,

si muriendo en el día a día a todo lo terreno,

nacemos también en el día a día a lo divino.

Sabemos que de esta forma

nuestro único horizonte será la Vida.

Te pedimos por todos los que integramos nuestra Iglesia

para que seamos encarnación viva

de la buena noticia de Jesús.

En la esperanza renovada de reencontrarnos en Ti

con todos nuestros amigos y familiares difuntos,

brindamos en tu honor, en compañía de Jesús,

como queremos hacer por toda la eternidad.

AMÉN.

 

Rafael Calvo Beca

 

Vigilia Pascual

 

Mc 16, 1-7

PARA ANUNCIAR LA PASCUA - PREGÓN

 

Éste es el tiempo del Dios de la vida.

De la vida dada y de la vida realizada.

De la gloria de Dios y de nuestra dignidad perdida.

 

Es tiempo de presencias y encuentros,

de paz, comidas y abrazos,

de corazones encendidos y trajes blancos,

de envío a rincones lejanos...

 

Es el tiempo de la experiencia,

del paso del Señor por todas las tierras

por todos los rincones,

por todas las personas.

 

Tiempo de flores, sueños y utopías,

de gritos, cantos y aleluyas.

Tiempo de baños e inmersiones,

de confesiones sinceras y comuniones

para ser personas nuevas.

¡Tiempo divino para el ser humano en camino!

 

Es tiempo de primavera florecida,

de liberación, profunda y definitiva,

de cadenas, amuletos y miedos,

de señores antiguos y nuevos,

para sentir y vivir la vida.

 

 

Domingo de Pascua de resurrección

 

Jn 20, 1-9

 

Jesús es Señor

 

Di con el corazón: Jesús es Señor.

Di con los labios: Jesús es Señor.

Grábalo en tus entrañas: Jesús es Señor.

Cántalo con tu voz: Jesús es Señor.

Anúncialo a los cuatro vientos: Jesús es Señor.

Pregónalo con fe y gozo: Jesús es  Señor.

 

Jesús es Señor:

antorcha de libertad,

fuente de alegría,

viento de paz,

victoria sobre toda muerte;

estandarte en lo más alto de la tierra,

sol en las profundidades de nuestro ser,

meta de nuestro caminar,

compañero de vida y esperanzas...

que nadie podrá quitar.

 

 

Jesús es Señor:

de él brota la vida,

en él nuestra esperanza,

con él todo bien,

a él nuestro reconocimiento,

para él nuestra voluntad,

por él nuestra plenitud;

él nuestra justicia,

él nuestra salvación...

que nadie podrá quitar.

 

Jesús es Señor:

no hay más señores;

los señores del dinero y de la salud,

de las armas y de las leyes,

del poder y de los negocios,

de la democracia y de la razón de estado,

de la carne y del templo,

todos los príncipes de este mundo,

señores de las tinieblas,

están vencidos.

 

Jesús es Señor,

el único Señor,

el Crucificado,

el perfumado,

el que deja el sepulcro vacía,

el que nos preceda a Galilea,

el que vive y el que nos hace vivir;

el que nos cura y salva,

el que recrea nuestra esperanza,

ayer, hoy y siempre.

 

Jesús es mi Señor,

No hay otros señores.

Jesús es nuestro Señor.

 

 

 Florentino Ulibarri