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Juan José Tamayo firma una obra de alto valor y convincente madurez sobre la Teología de la Liberación

 

misa san salvador
Misa en San Salvador en 2017 en recuerdo del arzobispo Romero, asesinado en 1980. MARVIN RECINOS / AFP / GETTY

Si alguien quiere tener una idea global de la Teología de la Liberación, en sus distintas vertientes y en los varios continentes, encontrará en esta obra del teólogo Juan José Tamayo, director de la Cátedra de Teología y de Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid, una orientación detallada. Se trata, de hecho, de una obra de convincente madurez teológica. El autor figura entre los mejores conocedores y cultivadores de este tipo de teología en Europa. Ha seguido y compartido el nacimiento, la construcción, la evolución, las turbulencias y la consolidación de las Teologías de la Liberación, en sus más de 40 años de existencia. No solamente presenta las intuiciones básicas de estas teologías, sino que él mismo es un teólogo de la liberación en el contexto europeo. De ahí el alto valor que demuestra este trabajo.

De principio hay que aclarar que la Teología de la Liberación no se presenta como una disciplina teológica entre otras, sino como un nuevo modo de hacer teología siempre articulada con el universo dramático y plural de los pobres de la Tierra, donde encuentra los desafíos y los contenidos para su pensar teórico. Para entenderla correctamente importa situarla dentro del espíritu emancipador más general, que irrumpió casi simultáneamente en muchas partes del mundo, en América Latina, Estados Unidos, Europa. Era en los fines de los años sesenta del siglo pasado. Podríamos pensar en el Weltgeist de Hegel, es decir, un giro del espíritu que abrió un camino nuevo en la historia. Esto ocurrió también dentro de las Iglesias con los primeros “fundadores” de esta manera de hacer teología, personas que antes casi no se conocían, pero que acabaron pensando de manera similar y al mismo tiempo, como Gustavo Gutiérrez, Míguez Bonino, Rubem Alves, Juan Luis Segundo y yo mismo, todas ellas motivadas por un mismo impulso liberador.

Es la primera vez en la historia que en la periferia de la galaxia cristiana nació una teología propia, en el Sur global, fuera de los centros metropolitanos del pensamiento 

Tamayo subraya muy bien que: esta teología es un momento del proceso de descolonización y al tiempo una corriente de pensamiento crítico y práctico que nace de otro tipo de experiencia eclesial. No se trata de una Iglesia-espejo del modelo europeo, sino de una Iglesia-fuente, encarnada en las diferentes identidades culturales, interreligiosas, pluriétnicas, pos/decoloniales, antipatriarcales y feministas. Nacida en América Latina, la Teología de la Liberación se difundió pronto a lo largo y ancho de todo el Tercer Mundo. Es la primera vez en la historia que en la periferia de la galaxia cristiana nació una teología propia, en el Sur global, fuera de los centros metropolitanos del pensamiento teológico, con señas de identidad y estatuto teórico propios.

Tamayo aborda con detalles muy precisos las Teologías de Liberación africanas, la teología negra estadounidense, las teologías asiáticas, las teologías feministas, indígenas, ecológicas, del pluralismo religioso. Ofrece un análisis más amplio a la teología latinoamericana dentro de sus varios contextos y conflictos con las autoridades doctrinales del Vaticano, con atención especial a la cosmovisión indígena sumak kawsay y suma qamaña (bien vivir y bien  convivir), que está en la base de la teología indígena de la liberación. No hay que olvidar que esta teología nació y se desarrolló en el contexto de las dictaduras militares en Brasil, Uruguay, Chile y en general América Central. Eran tiempos peligrosos, con secuestros, torturas y asesinatos de muchos cristianos que se definían en el marco de la Teología de la Liberación. En este tiempo, era la porción de la Iglesia universal que ha conocido mártires, desde el arzobispo de San Salvador Romero y Angelelli en Argentina hasta teólogos, teólogas, sacerdotes, religiosos y religiosas y no pocos laicos. Este hecho testimonia la verdad esencial de esta teología, cuyo eje orientador fue y sigue siendo la opción por los pobres y contra la pobreza, por la justicia social y la liberación.

Tamayo confiesa que inició su labor de acompañamiento de esta corriente desde el paradigma dominante europeo, colonial, patriarcal y clerical. Pero en la medida en que profundizaba los temas de las diferentes Teologías de la Liberación, especialmente de cuño feminista, afrodescendiente e indígena, más y más se daba cuenta de que ya no estaba dentro de los parámetros eurocéntricos. Descubrió que había muchos otros modos de pensar, decir y activar la fe, particularmente con referencia a los injustamente sufrientes, incluida la Tierra. Se dio cuenta del desastre de los famosos “descubrimientos” y procesos de colonización que, en realidad, fueron, a decir del teólogo y filósofo de la liberación Enrique Dussel, verdaderos “encubrimientos” de valores y tradiciones sapienciales que fueron negadas e incluso muchas destruidas.

La colonización no es una etapa del pasado, afirma Tamayo con razón. En el proceso actual de globalización desigual (que en verdad es una occidentalización del mundo), los señores del poder económico, cultural y político quieren recolonizar el continente. En este contexto se plantea una tarea decisiva para el pensamiento liberador: mantener y reforzar las identidades étnicas y culturales para que los pueblos puedan hacer su historia y vivir su manera de relacionarse entre sí, con la madre Tierra, con la producción y repartición de las bondades de la naturaleza (como dicen) de forma que todos los seres humanos tengamos lo suficiente y lo decente en nuestras vidas.

Teologías del Sur. El giro ­descolonizador. Juan José Tamayo. Trotta, 2017. 252 páginas.

 

Leonardo Boff, (EL PAÍS-BABELIA, 6 de enero de 2018)