francois houtart

 

Fue uno de los creadores, teóricos y participantes más activos del Foro Social Mundial y el Foro Mundial de Alternativas

La vida del sociólogo y teólogo de la liberación belga François Houtart se apagó el pasado 6 de junio en Quito (Ecuador) a los 92 años, sin molestar, sin hacer ruido, con la misma paz con la que había vivido. La noche anterior, conversando con un amigo, había denunciado el genocidio del pueblo tamil –que él conocía muy bien- por el Gobierno de Sri Lanka con la misma radicalidad con que lo hiciera públicamente en otras ocasiones. Unos días antes de su fallecimiento me había enviado un excelente artículo sobre la Venezuela de hoy y del mañana.

Houtart deja una huella indeleble en múltiples campos del saber y del quehacer ecohumano: ciencias sociales, sociología de la religión, ciencia política, ecología, movimientos sociales, etcétera. Fue pionero en los estudios de sociología de la religión que cultivó a través de numerosas publicaciones y que enseñó durante más de tres décadas en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Allí se formaron varias generaciones de políticos, teólogos, científicos sociales, politólogos, economistas y activistas sociales, que aprendieron, bajo su magisterio, a interpretar críticamente la realidad social y a transformarla luchando contra los mecanismos opresores que operan en ella. Lugar destacado en su extenso discipulado ocupa el sacerdote, sociólogo y revolucionario colombiano muerto en la guerrilla en 1966 Camilo Torres, precursor de la teología de la liberación, a quien dirigió la tesis de licenciatura sobre las estructuras sociales de Bogotá. Posteriormente los estudios sociológicos de Houtart se centraron en las relaciones entre religión y mercado, que encuentran su mejor y más sistemático desarrollo en la obra Mercado y Religión (2002).

Impulsó encuentros entre teólogos del Sur, de los que cabe destacar su participación en las reuniones preparatorias para la creación de la Asociación Ecuménica de Teólogos del Tercer Mundo, que reúne a cultivadores de las teologías de la liberación de África, América Latina, Asia y de la teología negra estadounidense y celebró su primer encuentro en 1976 en Dar-es-Salam (Tanzania).

Sus análisis críticos del capitalismo y su interpretación ética de las religiones contribuyeron a dar soporte sociológico y dimensión económico-política a la teología de la liberación, muchos de cuyos cultivadores lo consideran su maestro. La ética es, para él, la teología primera; las ciencias sociales, la palabra primera; la revolución, inherente al cristianismo; la praxis de liberación, concreción del amor cristiano; la utopía, la meta hacia la que caminar.

Fue el creador y director de la revista internacional de estudios socio-religiosos Social Compass, del Centro Tricontinental y de su revista Alternatives Sud. A través de estos medios y en sus numerosos escritos y conferencias por todo el mundo –visitó más de cien países- elaboró un análisis histórico, dialéctico y global del capitalismo, que le llevó a constatar su capacidad destructora de millones de vidas humanas y depredadora de la naturaleza. Fue consciente de que el capitalismo no puede humanizarse porque es inhumano en su raíz y en sus consecuencias.

Tras el análisis crítico del sistema capitalista propuso alternativas, que, a su juicio, ya empezaron a surgir. Así, por ejemplo, la creación de un nuevo sujeto histórico plural y global; la convergencia de las luchas y las resistencias, es decir, la sinergia de los colectivos ecologistas, campesinos, intelectuales, feministas, trabajadores, indígenas, anticoloniales, antiimperialistas, etcétera; pasar de la conciencia colectiva revolucionaria a la acción colectiva revolucionaria; generar esperanzas sólidas y no solo buenas intenciones; poner fin a la hegemonía de la llamada “cultura occidental”, que es fruto del desarrollo capitalista, y promover la interculturalidad.

Houtart no fue un sociólogo y un teólogo de gabinete, sino que estuvo siempre muy vinculado y articulado con las organizaciones sociales y los movimientos religiosos liberadores. Fue uno de los creadores, teóricos y participantes más activos del Foro Social Mundial en todas sus ediciones, de 2001 en Porto Alegre (Brasil) a 2016 en Montréal (Canadá), y del Foro Mundial de Alternativas, así como del Foro Mundial de Teología y Liberación y del Congreso de Teología de la Asociación española de Teólogas y Teólogos Juan XXIII.

Fue un militante internacionalista y altermundialista comprometido en las luchas revolucionarias por la liberación de los pueblos oprimidos de todos los continentes. Conocida es la afirmación del comediógrafo romano Publio Terencio: “Ser humano soy. Nada humano me es ajeno”. Remendando a Terencio, Houtart bien podría decir: “Revolucionario soy. Ninguna revolución me es ajena”.

Durante los últimos años trabajó en la propuesta de un nuevo paradigma ecohumano, vinculado con la cosmovisión indígena del Buen Vivir: el del Bien Común de la Humanidad, que desarrolla en su libro El camino hacia la utopía y el Bien Común de la Humanidad. Es esta la mejor herencia que nos deja con un encargo: trabajar para hacerlo realidad.

 

Juan José Tamayo

El País, 12 de junio de 2017