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SER ALGUIEN

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El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos (Marcel Proust)

27 de noviembre, domingo I de Adviento

Mt 24, 37-44

Por tanto, estad preparados, porque este Hombre llegará cuando menos penséis

La búsqueda del reino interior es uno de los principales temas de los escritos de los Padres de la Iglesia. “Parece que realmente el más grande de los conocimientos, decía San Clemente de Alejandría, sea el conocimiento de sí mismo, pues aquél que se conoce a sí mismo tendrá el conocimiento de Dios y, al tener este conocimiento, se hará semejante a Dios”.

En su Psychología perennis Ken Wilber escribe: “Es muy probable que la incógnita de quiénes somos haya atormentado a la humanidad desde el inicio de la civilización, y siga siendo, hoy en día, uno de los más inquietantes de todos los interrogantes humanos”.

Esforzada tarea de Titanes a los que cantó en su Teogonía Hesíodo y que, con resonancias bíblicas lucharon por ese “ser como dioses”. Un mito grabado en los muros del infinito, en el que se puede leer la preocupación de los hombres por poseer dicho saber imposible. Rubens (1577-1640) pintó La caída de los Titanes, en cuyo lienzo de desnudos aparecen derrotados.

Jesús nos insta en el Evangelio a que permanezcamos en vela. Toda metanoia, en palabras del Bautista, denota en griego una situación en la que un trayecto exige abandonar el camino en que se andaba y tomar otra dirección. El Príncipe Andrei se lo decía a Pierre en la película Guerra y Paz: “Te valoras en muy poco, Pierre, y no dejas aflorar lo mejor que hay en ti. Procura ser alguien”.

El Cosmos, precipitado en nuestro ser, también nos lo demanda. En una tira japonesa de la Abeja Maya, ésta se hace la siguiente reflexión: “Mmm… veamos. ¿Qué tengo en mi agenda para hoy?: Sólo... ¡Ser!” Una inquietud que azuza la mente de Maya a descubrir nuevos caminos y no contentarse con estar donde estamos, tratando de ver el mundo –y de vernos a nosotros mismos– de otra manera. ”El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos”, como dijo el escritor galo Marcel Proust.

Mi daemon interno me sugiere caminar por los senderos de la vida con un nuevo mirar, y ver las cosas gestando en mí y en ellas un Ser alguien sin fin en crecimiento. Tendré la sensación de crecer y mejorar cuando haya construido algo más grande que mi propio ego.

Una historia zen cuenta que durante un paseo por un paisaje nevado, el discípulo le preguntó al maestro: “Maestro, los tejados están blancos, ¿cuándo dejarán de estarlo?” El maestro tardó en contestar. Se concentró y, al fin, le dijo con voz áspera: “¡Cuando los tejados están blancos, están blancos; cuando no están blancos, no están blancos!” Alejandro Jodorowsky (1929) hace esta interpretación de la historia en su libro La sabiduría de los cuentos:

“Lo importante es aceptarse uno mismo. Si mi condición presente me produce malestar es señal de que la rechazo. Entonces, más o menos conscientemente, trato de ser distinto del que soy, en definitiva, no soy yo. Si, por el contrario, acepto plenamente mi estado de este momento, estoy en paz. No me lamento por creer que debería ser más santo, más bello, más puro de lo que soy aquí y ahora. Cuando soy blanco, soy blanco, cuando soy oscuro, soy oscuro, y punto. Ello no impide que trabaje en mí, que trate de ser un instrumento mejor; esta aceptación de uno mismo no limita las aspiraciones, sino que las sustenta. Porque sólo puedo avanzar a partir lo que soy realmente”.

 

NO CULPES A NADIE (Fragmento)

Aprende a nacer desde el dolor y a ser 
más grande que el más grande de los obstáculos, 
mírate en el espejo de ti mismo 
y serás libre y fuerte y dejarás de ser un 
títere de las circunstancias porque tú 
mismo eres tu destino. 

Levántate y mira el sol por las mañanas 
y respira la luz del amanecer. 

Tú eres parte de la fuerza de tu vida, 
ahora despiértate, lucha, camina, 
decídete y triunfarás en la vida; 
nunca pienses en la suerte, 
porque la suerte es: 
el pretexto de los fracasados.

Pablo Neruda

 

Vicente Martínez

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