DIÁLOGO INTERRELIGIOSO
ESPIRITUALIDAD PARA OTRO MUNDO POSIBLE
II FMTL - NAIROBI
Síntesis del taller sobre “espiritualidad laica” que, impulsado por la Red Europea y no exento de polémica, finalmente fue presentado en el II Foro Mundial de Teología y Liberación por un equipo integrado por Hugo Castelli, María José Arana, José María Vigil y Evaristo Villar.
El cristianismo europeo está atravesando una gran crisis por las transformaciones de la conciencia religiosa que ya no nos permiten «creer de la misma manera».
Una primera transformación es consecuencia del creciente pluralismo religioso. Tras siglos viviendo la experiencia de un cristianismo como «la única religión verdadera”, hoy en día, la biodiversidad -también la religiosa- es percibida como un valor sagrado que no permite tales exclusivismos. Esta nueva conciencia está afectando ya a nuestra forma de vivir y de comprender nuestra espiritualidad y nuestro cristianismo.
Una segunda gran transformación es causada por el avance de los saberes en su conjunto. En la nueva era del conocimiento, en la que estamos entrando, la religión ya no puede seguir desempeñando los papeles jugados en milenios anteriores. Ahora está en crisis la forma de expresión religiosa que la espiritualidad del ser humano adoptó en los últimos milenios. Hoy necesita otra forma de expresión. Esto nos pone en búsqueda, haciéndonos vivir una hora de preguntas sin todavía respuestas.
En este contexto, ¿dónde encontrar un núcleo sobre el que asentar en el futuro nuestra espiritualidad? La búsqueda de muchos de nuestros grupos y comunidades de la Red Europea, en profunda afinidad con la espiritualidad latinoamericana liberadora, cree encontrar ese núcleo en la, así llamada, regla de oro: «trata a los demás como quieres que los demás te traten a ti», que es, sin duda, la más universalizable colaboración entre las religiones y el más seguro camino para la paz.
Entre los cristianos, la regla de oro se expresa en el imperativo categórico del amor-justicia liberador, que, en las últimas décadas, se ha formulado como «opción por los pobres». Por ahí pasa, a nuestro juicio, el núcleo de lo que hoy sería la espiritualidad esencial.
En concreto, ¿hacia qué tipo de espiritualidad nos dirigimos? La espiritualidad va a dejar de ser un campo separado de la vida y sometido a la religión para convertirse en una dimensión profunda de la vida en plenitud. Será una espiritualidad mayormente desligada de las religiones, laica, simple y profundamente humana. Quizá estamos yendo hacia un «postcristianismo», o tal vez un «precristianismo», es decir, un fenómeno espiritual como el movimiento de Jesús «antes del cristianismo».
Apuestas provisionales.
Si nuestra hipótesis de partida fuera cierta, una espiritualidad para este mundo posible, vista desde muchos de los colectivos cristianos europeos, debería perseguir, al menos de entrada, los siguientes objetivos:
· Debería reconocer el pluralismo religioso existente como punto de partida y vía de superación de toda forma de exclusivismo e inclusivismo teológico confesional y como condición necesaria para la aceptación de la igual dignidad de todas las religiones.
· Debería tomar conciencia del cambio epocal que se está dando en la conciencia del ser humano y en el conjunto de todos los saberes, así como de la crisis que está afectando muy seriamente a la plausibilidad de la fe, para encaminar conjuntamente a toda la humanidad hacia un lugar común, previo y más allá de las mismas religiones, donde sea posible el encuentro de todos los seres humanos, sean creyentes o no.
· Ante la desigualdad y exclusión que agranda la brecha de separación entre los seres humanos por el tener, el saber y el poder, una espiritualidad para este “otro mundo posible” debería volver a la regla de oro, presente en casi todas las religiones, como base común e impulso ético capaz de implantar unos mínimos de justicia y libertad que dignifiquen la vida humana y la misma continuidad del planeta tierra.
En consecuencia, una espiritualidad para “otro mundo posible”, debería estar siempre muy pegada a la vida y a la tierra, ejerciendo adultamente su libertad y responsabilidad en el mundo, siendo crítica con todas los poderes fácticos que pretendan tutelarla y emancipándose de todas las instancias e instituciones -aún de las mismas religiosas- que intenten recortar la identidad del ser humano. O dicho de otro modo, no renunciando nunca a la aventura de vivir en plenitud.
EVARISTO VILLAR
16-18 de enero de 2007
NAIROBI (KENYA).
Extracto del texto cursado por ECLESALIA, 05/02/07.-