Tema 2:
Después de la religión...
(Espiritualidad post-religional)
Objetivo:
Acoger y discernir la experiencia europea de la
«crisis de la religión». Aceptación del nuevo
«tiempo axial» que atravesamos. Vislumbrar el
emergente mundo «post-religional» que parece el
único escenario posible en el que la humanidad podrá
seguir siendo «espiritual», plenamente humana.
Desarrollo del
tema:
En los últimos años se está dando en Europa una
transformación religiosa sin precedentes: países que
hace cuatro décadas eran mayoritariamente
cristianos, hoy registran sólo una ínfima parte de
su población como cristiana. Una gran parte de la
población, que ha sido tradicionalmente cristiana,
no se adhiere ya al cristianismo, o se aparta
positivamente de él. Las generaciones jóvenes viven
ya radicalmente al margen, sin que hayan sido
siquiera objeto de una transmisión cultural de la
fe...
La crisis de la religión en Europa no tiene precedentes, y todo apunta
a que estamos ante un cambio epocal de enormes
dimensiones, tanto cultural como religioso.
Se nos impone cada vez con más fuerza la distinción
entre las religiones y la espiritualidad del ser
humano. Sabemos que ésta le acompaña desde que el
humano es humano. Hay vestigios arqueológicos
datados hasta 100.000 años atrás que documentan y
testimonian la religiosidad de nuestra especie:
homo sapiens es coetáneo de homo religiosus.
Por el contrario,
las religiones son muy recientes: de apenas 4.500
años. El ser humano ha vivido la mayor parte de su
existencia sin religiones, aunque no sin
espiritualidad.
Las religiones son
unas formas de expresión de la espiritualidad
constitutiva del ser humano, que han surgido en una
época determinada de la historia, concretamente con
el neolítico: cuando la humanidad se hace sedentaria
y pasa a vivir en ciudades.
Es la época de la
revolución agraria, la época del origen de los
grandes imperios, que toman su fuerza del trabajo de
la tierra, para el que hacen falta muchos brazos
bien fornidos para organizar bien una sociedad cuyo
trabajo genere excedentes y se organice militarmente
para construir un imperio que se defienda
poderosamente ante sus vecinos. Para todo eso hace
alta una sociedad bien cohesionada, que pueda
dirigir con autoridad y sin fisuras el trabajo
coordinado y eficiente de sus ciudadanos.
En esas primeras
sociedades imperiales la «religión» ha ocupado el
papel central ideológico. Todas las antiguas
sociedades han sido profundamente religiosas, siendo
la religión como la espina dorsal del espíritu que
anima a la sociedad. Ha sido como el software
de programación para los miembros de esas
sociedades: la religión ha provisto las mayores y
más profundas expresiones del sentido de la vida,
con sus mitos, sus grandes relatos fundantes, que
contienen no sólo la descripción del mundo
espiritual, sino los valores éticos y morales.
Elemento central de las religiones han sido las «creencias»: mitos,
grandes relatos, narraciones de hechos primordiales
fundantes de la identidad de cada pueblo y cada
religión. Obviamente han sido construcciones
humanas, expresiones geniales del sentido que cada
pueblo ha dado a su vida y a su interpretación de la
realidad (aunque cabe la posibiidad de que aun
siendo en algún aspecto atribuidas a Dios, no sean
fruto de una intervención mágica).
Pero esas construcciones humanas han sido proyectadas al cielo de lo
absoluto, atribuidas a Dios, proclamadas como
venidas de Él, para quedar así configuradas como
absolutas, indubitables, enteramente divinas, a las
que se debe una sumisión omnímoda y total.
Las religiones han funcionado milenariamente a base de tales
«creencias». La epistemología de los tiempos pasados
permitía todavía el argumento de autoridad, de
autoridad absoluta en el caso de la religión.
Pero en la actualidad, y desde hace algunos siglos, la epistemología
está cambiando, y ya podemos decir que estamos en
otra época, con otra epistemología. El argumento de
autoridad –ni siquiera el de autoridad divina- ya no
es viable. El ser humano ha tomado conciencia de su
capacidad de conocimiento crítico y de su derecho a
saber, y ha decidido no dimitir de este derecho: «Sapere
aude!». Las creencias ya no tienen cabida, siendo
necesariamente sustituidas por otro tipo de
conocimiento. La epistemología ha cambiado.
No siendo ya posible el mecanismo cultural de las creencias, las
religiones, que se basaban en ellas, comienzan a
sentir irrespirable el aire en la nueva situación
epistemológica. La espiritualidad del ser humano,
que adoptó la forma de las religiones, hoy comienza
a verse forzada a abandonar esa forma y a adoptar
formas nuevas que aún están por ser encontradas.
La espiritualidad del ser humano va a continuar (el ser humano va a
continuar siendo religioso), pero desligada de la
forma “religional”, más allá de las religiones.
Europa es el primer lugar del mundo donde la sociedad agrícola y su
epistemología han desaparecido prácticamente ya, y
es por eso por lo que las religiones en ella han
entrado en un gravísimo declive.
Esto que está ocurriendo no es algo negativo, sino algo natural. Es una
transformación profunda debida a un drástico cambio
cultural y humano, que algunos llaman «tiempo
axial». No hay que culpabilizar a nadie, porque lo
que está ocurriendo no es ningún pecado. Es una
crisis, pero de crecimiento, por la que hay que
felicitarse.
Las religiones tal vez van a entrar en una fase de languidecimiento y
de extinción, y ello va a ser la gran oportunidad
para la espiritualidad, que va a sentirse libre y
liberada, fuera de las instituciones religiosas que
durante milenios la controlaron y la sometieron a
sus condicionamientos y a sus intereses.
Liberada, la espiritualidad humana va a sentirse libre de las
religiones, aunque pudiendo compartirlas todas. Va a
ser una espiritualidad no controlada por las
instituciones de las grandes religiones, «laica» en
ese sentido, profundamente humana, pluralista (ni
exclusivista ni inclusivista), abierta a todas las
religiones...
Preguntas para
el debate
1ª ¿En qué estás
de acuerdo o en desacuerdo con el planteamiento que
se hace de la crisis de la religión? Razona
brevemente tu respuesta.
2ª ¿Crees posible
separar espiritualidad y religión? ¿Espiritualidad
sin creencias? ¿Cómo será la espiritualidad liberada
de las religiones y de las creencias?
3ª ¿Se puede vivir
sin religión, sin creencias?
Bibliografía
MARTIN VELASCO,
Juan de Dios, Metamorfosis de lo sagrado y futuro
del cristianismo, RELaT 256,
http://servicioskoinonia.org/relat/256.htm
ROBINSON, John A.T., Sincero para con Dios;
Honest to God, SCM Press, London 1963.
Dieu sans Dieu: honest to God, Nouvelles éd.
Latines,
Paris 1964.
SPONG, John Shelby,
Nacido de mujer, Ed. Martínez Roca, Barcelona; Um
novo cristianismo para um mundo novo, Verus,
Campinas, São Paulo 2005.
THILS, Gustave, Christianisme sans religion?,
Casterman 1968.
Cristianismo sin religión?,
Marova, Madrid.