ANTE EL ABORTO
El Aborto
“es un asesinato en las entrañas... Un niño es un regalo de
Dios.
Si tú no lo quieres, dámelo a mí."
“El más
grande destructor de la paz es el aborto porque, si una
madre puede matar a su propio hijo, ¿qué nos queda a
nosotros, matarte a ti y tú matarme a mí?
No nos queda más que eso.”
“Es algo
muy pobre decidir que un niño debe morir para que tú puedas
vivir como deseas.”
Teresa de Calcuta
Soy antiabortista. Pienso que el aborto es matar una vida
humana. Otra cosa es que el Parlamento no pueda ni discutir
el problema del aborto, que es un tema enormemente debatido,
sobre el que existen posturas muy contrarias. De ahí que el
legislador, en una sociedad pluralista, tiene el derecho y
el deber de analizar el problema y buscar la mejor solución.
José M. Castillo
Teología sin censura
http://josemariacastillo.blogspot.com/
Hoy no
voy a tratar los problemas éticos planteados por el aborto,
sino una cuestión previa. Como filósofo y como ciudadano me
asusta la facilidad con que nos acostumbramos a todo. El
hábito produce falsas evidencias. La primera vez que vemos o
escuchamos una cosa podemos sorprendernos o escandalizarnos,
pero después de mil veces forma parte ya de nuestro paisaje
vital. Deja de inquietarnos. Desaparece cualquier aspecto
problemático. La tarea del filósofo debe ser «no
acostumbrarse nunca», no dejar que los tópicos, las modas,
las costumbres, los dogmas le impidan ser crítico. Pero es
una actitud muy difícil, porque también él está sometido a
los peligros de la habituación.
Es
grave resolver mal un problema, pero tal vez lo sea más
dejar de percibir que es un problema. Eso es lo que me
preocupa con la ley del aborto; la naturalidad con que
empieza a aceptarse el hecho, que mis alumnos no vean ningún
conflicto moral.
En el
«Agamenon», de Esquilo, el protagonista tiene que sacrificar
a su hija Ifigenia para cumplir un augurio. El coro no
critica el hecho, sino que Agamenon lo asumiera sin
dramatismo. Para los griegos, la esencia de lo trágico era
mostrar que no todas las situaciones humanas tienen buena
solución, e impedir que se olvidara esa índole trágica de
nuestra existencia. Algo parecido me sucede a mi con el
aborto. No quiero acostumbrarme.
José Antonio Marina
El
mundo