EVANGELIOS Y COMENTARIOS   

                             
                              

 

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Lc 24, 35-47

(pinchar cita para leer evangelio)

 

no esperes su aparición milagrosa

hazle tú presente en el mundo

 

 

Seguimos en tiempo pascual. El tema de este domingo sigue siendo Jesús que vive y da Vida. Esa nueva Vida queda reflejada en las tres lecturas de hoy como conversión y perdón.

 

El pecado es la única muerte a la que debíamos tener miedo, porque es la única realidad que aniquila la verdadera Vida. Pero pecado es siempre hacer daño a los demás o hacerse daño a sí mismo. Solo cuando hay injusticia y opresión podemos decir con propiedad que hay pecado. Si hay pecado, hay muerte y por tanto, falta de Vida. Superar el egoísmo mantenido a costa de los otros, será el nuevo nacimiento.

 

Todos estamos de acuerdo (incluido el Papa) en que Jesús no volvió a la vida biológica; por lo tanto lo que pasó en Jesús después de su muerte no puede ser objeto de la ciencia ni de la historia. Esto no quiere decir que la resurrección no haya tenido lugar realmente. En sí misma no se puede constatar históricamente, pero los efectos que produjo en sus seguidores, sí pueden ser constatados por la ciencia y por la historia. Solo a través de esos efectos podemos enterarnos  de que Jesús sigue vivo y está dando vida a la comunidad, de entonces y de hoy. Esto es lo que los textos nos quieren transmitir.

 

La aparición a los once es narrada, por todos los evangeli­stas, aunque de muy distinta manera. Un verdadero relato lo encontra­mos sólo en Lucas y Juan. Recordemos que son los dos últimos en escribir su evangelio, y por eso nos trasmiten relatos muy elaborados teológicamente.

 

En los textos más antiguos se habla siempre de (ôphthè) “dejarse ver”. Es este un término técnico, que normalmente se traduce por aparecerse, pero que no es una traducción adecuada. Para que veáis la dificultad de traducir esa palabreja, basta tener en cuenta que Pablo la utiliza en 1 Cor, 15 para decir que Cristo se apareció a Cefas, a Santiago y a Pablo; y en 1 Tim 3,16, para decir que se apareció a los ángeles. La misma palabra es empleada para decirnos que Moisés y Elías se “aparecieron” junto a Jesús. También se utiliza para designar las lenguas de fuego que “aparecieron” sobre la cabeza de los apóstoles. En el discurso de Esteban Dios se “aparece” a nuestro padre Abrahán. 

 

En los relatos más tardíos, se tiende a la materialización de la presencia, tal vez para contrarrestar la duda que se destaca cada vez más. En Mateo se duda que sea el Cristo; en Lucas y Juan se duda que el aparecido sea Jesús de Nazaret. La materialización y la duda están relacionadas entre sí.

 

Cuando los testigos de la vida de Jesús van desapareciendo, se siente la necesidad de insistir en la corporeidad del Jesús resucitado. Caen en la trampa en la que nosotros seguimos aprisionados: confundir lo real con lo que se puede constatar con los sentidos. Hoy sabemos que la verdadera realidad no es lo sensible, sino lo espiritual.

 

En el pasaje de Lucas, Jesús aparece de improviso, como había desaparecido después de partir el pan en Emaús. Se presenta en medio, sin recorrer ningún espacio.

 

En el relato que precede de Emaús, había dejado claro que Jesús se hace presente en el camino de la vida, en la Escritura y en la fracción del pan. Aquí se hace presente en medio de la comunidad reunida. Esto lo tenía ya muy claro la primitiva iglesia cincuenta o sesenta años después de la muerte de Jesús, cuando se escribió este evangelio.

 

“Llenos de miedo”. No tiene mucha lógica el terror manifestado, si tenemos en cuenta que los discípulos ya habían recibido el anuncio de las mujeres, la confirmación del sepulcro vacío por parte de Pedro, y una aparición al mismo Pedro que el evangelio menciona, pero no relata. En ese mismo momento en que aparece Jesús, los de Emaús les estaban contando lo que les acababa de pasar.

 

Esto quiere decir que no fue fácil comprender que la Vida puede vencer a la muerte. También nos advierte que no pudo ser una invención de los discípulos, porque no estaban nada predispuestos a esperar lo que sucedió en Jesús. Es curioso, en Juan, los discípulos reunidos tienen miedo de los judíos. En Lucas, tienen miedo del mismo Jesús que se les aparece. Hay aquí una sutil diferencia que debe hacernos pensar.

 

“Creían ver un fantasma”. El texto se empeña en que tomemos conciencia de lo difícil que fue reconocer a Jesús. Los que acaban de llegar de Emaús caminan varios kilómetros con él y cenan con él sin conocerle. Incluso Magdalena pensó que se trataba del hortelano. ¿Qué nos quieren decir estas acotaciones? Era Jesús, pero no era él.

 

En el relato de hoy se dice: “Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros”. ¿Es que en ese momento no estaba con ellos? Estas incongruencias nos tienen que abrir los ojos. No es tan sencillo descubrir lo que los textos nos quieren decir, más allá de la simple narración de un suceso.

 

“Mirad mis manos y mis pies, palpadme”. Las manos y los pies, prueba de su muerte por amor en la cruz; y de que ese Jesús que se deja ver ahora, es el mismo que crucificaron. Característica de este relato es la insistencia en la materialidad.

 

Es importante dejar claro que no se trata de fantasías o ilusiones de los discípulos. En absoluto estaban predispuestos a creer en la resurrección, más bien se les impuso contra el común sentir de todos sus seguidores. Esto da plena garantía de autenticidad a lo que nos cuentan.

 

Esta nueva vida manifestada en Jesús no significa el abandono de su condición de hombre. Por el contrario se trata de la máxima expresión de humanidad. No les importa la falta de lógica del relato. Un refrán escolástico dice: “Lo que prueba demasiado no prueba nada”. ¿Qué pasó con aquel trozo de pescado que comió, cuando desapareció Jesús?

 

“Así estaba escrito”. Otra característica de Lucas es la insistencia en que se tienen que cumplir las Escrituras. Esto es muy interesante, porque en todos los salmos que hablan de siervo doliente, termina con la intervención de Dios que se pone de su parte y reivindica su justicia.

 

En las primeras comunidades todos eran judíos; no tenían otro universo religioso para interpretar a Jesús que su Escritura. A pesar de que Jesús dio un paso de gigante sobre las Escrituras a la hora de decirnos quién es Dios, ellos siguen echando mano del Antiguo Testamento para poder interpretar su figura.

 

Al insistir en que la Escrituras se tienen que cumplir, nos está diciendo que todo está bajo el control de Dios. No son los enemigos de Jesús los que se han salido con la suya, sino que el plan de salvación de Dios se cumple a través de los acontecimientos por muy adversos que se puedan presentar. Hoy sabemos que este afán por descubrir en las Escrituraras lo que después pasó en Jesús no pasa de ser una interpretación.

 

“Mientras estaba con vosotros”. Indica con toda claridad que ahora no está con ellos físicamente. Estas son las pistas que tenemos que advertir para no caer en la trampa de una interpretación literal.

 

Jesús está presente en medio de la comunidad. Su presencia es objeto de experiencia personal, pero no caen en la tentación de creer que es la misma presencia de la que disfrutaron cuando vivía con ellos. Jesús es el mismo, pero no está con ellos como antes. Está con ellos, come con ellos se relaciona con ellos, pero no de la misma manera que lo hacía cuando andaba por los caminos de Galilea.

 

Tampoco pensemos que esta presencia es de inferior categoría. Esta presencia de Jesús en medio de la comunidad es mucho más real que antes. Ahora es cuando descubren al verdadero Jesús.

 

También el          encargo de predicar la buena noticia se apoya en las Escrituras. La buena nueva es la conversión y el perdón. Las otras dos lecturas de este domingo apuntan en esta dirección.

 

Si pecado es toda opresión, el dejarse matar antes que oprimir a nadie es la señal suprema de que el pecado está superado.

 

La buena noticia de Jesús es que Dios es amor. Su experiencia del Abba nos tiene que tranquilizar a todos. El amor de Dios es incondicional por su parte. Pero en la primera lectura, Pedro, y en la segunda Juan, nos recuerdan que somos nosotros los que fallamos en la parte que nos corresponde para hacer nuestro ese amor de Dios:

 

"Arrepentíos y convertíos para que se perdonen vuestros pecados"

(Hch 3,13-19)

 PRIVATE

"Quien dice, yo le conozco, y no guarda sus mandamientos,

es un mentiroso y la verdad no está en él".

(1 Jn 2,1-5)

 

Para terminar, recordar la última diferencia notable entre Lucas y Juan. En Juan, sopla sobre ellos y les confiere el Espíritu. En Lucas les promete que se lo enviará. La diferencia es sólo aparente, porque el Espíritu ni tiene que mandarlo ni tiene que venir de ninguna parte. Es una realidad espiritual que está siempre en nosotros. Podríamos decir que llega a nosotros, cuando lo descubrimos, y vivimos su presencia.


La epístola de Juan tiene que hacernos reflexionar. Quien dice: yo le conozco y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso. Está claro que no habla de un conocimiento teórico, sino de una identidad con él en las actitudes vitales.

 

Una erudición exhaustiva sobre la figura de Jesús, no garantiza una vida cristiana. Aceptar con escrupulosidad todos los dogmas, no dará seguridad ninguna de verdadera salvación en Jesús. No se trata de conocer mejor a Jesús (trampa en la que todos caemos), sino de nacer a la Vida que él vivió y desplegarla con la mayor intensidad posible.

 

 

 

Meditación-contemplación

 

 

Jesús se hace presente en medio de la comunidad.

Ésta es la realidad pascual vivida por los primeros seguidores.

Ésta es la realidad que tememos que vivir hoy,

si queremos ser de verdad sus discípulos.

……………….

 

No debemos esperar que Jesús se vaya a aparecer visiblemente.

Somos nosotros los que tenemos que hacerle presente.

El objetivo de la vida humana de Jesús,

fue hacer presente a Dios en este mundo.

………………..

 

Hacer presente a Jesús es hacer presente a Dios.

Puesto que Dios es amor, sólo con amor se le puede manifestar.

Cada vez que ayudamos, de cualquier forma, a otra persona,

estamos haciendo presente a Dios.

……………….

 

Fray Marcos

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