LA
CASA DEL PAPA EN BARCELONA
Dentro de
dos semanas, Benedicto XVI visitará Barcelona, donde pasará
22 horas y 20 minutos entre la noche del sábado 6 de
noviembre y la jornada del domingo 7. Objetivo: dedicar al
culto el templo de la Sagrada Família. Durante su corta
estancia, se alojará en el palacio arzobispal, al lado de la
catedral, teniendo como anfitrión al cardenal Lluís Martínez
Sistach, arzobispo de Barcelona.
Según sus
moradores, se trata del más relevante palacio románico civil
completo de Catalunya, pues las demás edificaciones de ese
periodo son castillos o iglesias. Este edificio medieval ha
ido ampliándose conforme pasaban los siglos y actualmente,
el edificio dispone de 6.000 metros cuadrados.
En una
habitación de la planta noble del palacio, dormirá el
Pontífice la noche del sábado 6. De ese palacio saldrá en
papamóvil a las nueve de la mañana del domingo 7 para
dirigirse al templo de la Sagrada Família para la ceremonia
de dedicación al culto.
Y a ese
palacio volverá, también en papamóvil, a la 13.30 horas,
para un almuerzo a base de gastronomía catalana con 150
prelados entre los obispos, arzobispos y cardenales venidos
a la ciudad para la ocasión, y los prelados del séquito que
le acompañarán desde Roma. Asistirá también el secretario de
Estado, cardenal Tarcisio Bertone.
El
almuerzo se celebrará en el salón del Trono, la más amplia
estancia del edificio, cuyos balcones dan a la plaza Nova.
Construido en el siglo XVIII por el obispo Gabino
Valladares, se llama así porque ahí está la silla episcopal.
El salón
del Trono ocupa en altura el espacio de dos plantas, y está
decorado con espléndidas pinturas murales de Francesc Pla
Duran (1743-1805), más conocido como el Vigatà, que reflejan
episodios del Antiguo Testamento y en especial del ciclo de
Moisés.
Pese a su
amplitud, resultará imposible acomodar allí a los
acompañantes de los obispos, por lo que se cree que la
comida de secretarios y asistentes tenga lugar en la zona de
la capilla, separándola con cortinajes.
Hasta
ahora han trascendido pocos detalles del menú pontificio,
pero el cardenal Sistach ha dicho varias veces que el postre
será crema catalana, acompañada por una gran mona de
chocolate con forma de la Sagrada Família, que elaborará el
Gremi de Pastisseria de Barcelona.
"Toda la
decoración pictórica del salón del Trono gravita en torno a
la silla del obispo, ante la cual se situaban las personas
que acudían a las audiencias, y que veían ahí reflejada su
autoridad", explica Subirana. "A ambos lados del trono hay
dos escenas que reflejan las potestades del obispo –explica
el sacerdote Robert Baró-; en una se ve el sacrificio de
Aarón, que muestra la potestad sacra, y en la otra el
castigo a los rebeldes Coré, Datán y Abirón, es decir, la
potestad de régimen".
El salón
fue restaurado por el obispo Gregorio Modrego a mediados del
siglo XX. Las baldosas son de principios del siglo XX, pero
la lámpara –una gran araña de cristal– es de la época de
Valladares.
El actual
edificio lleva ahora varios meses de obras, que se van a
suspender con motivo de la visita papal y que proseguirán
después, con el objetivo de sacar partido de unos mil metros
cuadrados de pasillos y estancias que, por unos motivos u
otros, no se utilizaban. La restauración permitirá ganar
salas de reuniones y habitaciones para invitados y un nuevo
emplazamiento para las habitaciones privadas del arzobispo.
No es la primera restauración que se acomete en época
reciente.
María-Paz López
extracto de su reportaje publicado en
La Vanguardia
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