La Iglesia debe
abandonar el poder
Karoline Mayer Hofbeck, nació en 1943 en Alemania. Cursó su bachillerato en
Holanda y luego ingresó
como novicia en la Congregación Misionera de las Siervas
del Espíritu Santo. Llegó a Chile en 1968 y desde
entonces ha vivido entre los pobres, trabajando junto a
ellos. Su figura menuda y su labor pastoral son
ampliamente conocidas en Chile y fuera de nuestras
fronteras.
‘Dilemas’
quiso conocer su opinión, como mujer y religiosa, sobre
las acusaciones de pedofilia que conmueven a la
Iglesia. Karoline nos recibió en la Fundación Cristo
Vive, institución de reconocida labor en el ámbito de
la capacitación laboral a personas de escasos recursos.
En el mundo y en Chile se habla de una crisis de
credibilidad de la Iglesia. ¿Tú crees que existe esa
crisis?
Yo lo creo. En este momento hay una crisis de
credibilidad que se reproduce en Chile, en Alemania o
en España, incluso desde antes que ocurrieran estos
hechos que nos preocupan.
Desde hace mucho tiempo
siento que nosotros como Iglesia nos hemos perdido en el
poder, en sus diferentes expresiones. Un poder que no
necesitamos y que Jesús jamás quiso.
Cuando llegué a Chile y a América Latina, me incorporé a
un movimiento donde creyentes, teólogos y obispos,
después del Concilio, comenzaron a reflexionar sobre el
mensaje y el proyecto original de Jesús. Dándonos cuenta
que en realidad, el poder que la Iglesia se ha arrogado
o asumido, quizás empujada por los propios creyentes, es
un poder fáctico que no nos sirve e incluso está en
contra del anuncio de las buenas noticias de Jesús.
Algunos dicen
que lo que está en crisis de credibilidad es un modelo
de Iglesia, ¿ese es el modelo de Iglesia que tú sitúas
más cerca del poder?
Exactamente, yo diría más todavía: la Iglesia nació como
una comunidad, una comunión de hermanos, que se amaban
unos a otros y se auxiliaban. Una Iglesia de los de
abajo, que llegaba a los esclavos, a los excluidos de
Corinto, en general a la gente humilde y luego a las
clases poderosas también.
Desgraciadamente, a comienzos del siglo IV, el emperador
Constantino astutamente puso de su lado al Obispo de
Roma -hoy el Papa- neutralizándolo y estableciendo una
alianza entre el emperador político y el emperador
espiritual.
En las catacumbas, en cambio, hay imágenes que reflejan
a una Iglesia de gente orante, de rebaño con el cual
está Jesús, una comunidad, una relación de comunión
entre Dios y los hermanos.
Lamentablemente esa comunión se transformó
teológicamente en una relación de jerarquía y de
obediencia, donde el Papa obedece a Dios, los obispos
obedecen al Papa, los sacerdotes al obispo y los
feligreses a los sacerdotes. Una relación de obediencia
de arriba abajo que acaba con la idea original de
comunión.
O sea,
podríamos afirmar hoy día que esa Iglesia jerárquica se
ha alejado de la comunión con el pueblo cristiano…
La realidad no es tan blanco y negro como tú lo pones,
es un poco más mezclada. Existe esta Iglesia jerárquica,
de autoridad, de obediencia, pero también una Iglesia de
comunión que por supuesto se entrelazan. Una y otra
toman elementos del proyecto de Jesús, que por cierto es
el de la comunión entre los creyentes con Dios.
Uno de los
temas que está poniendo en cuestión la credibilidad de
la Iglesia es su actuación frente a la pedofilia de
algunos sacerdotes. ¿Qué sientes tú ante estos hechos?
Yo creo que la Iglesia ha tenido una dificultad para
abordar este tema dada su estructura jerárquica. Una
estructura bastante cerrada, propia de una institución
autoritaria, al estilo de una monarquía.
Respecto a la pedofilia mi primer dolor es por las
personas que fueron lastimadas. Sé cuanto es el daño.
Conozco muy de cerca a personas, tanto de fuera como de
dentro de la Iglesia, que fueron ultrajadas y
lamentablemente resultaron marcadas para toda su vida.
Incluso las primeras veces que se confidencian, se
sienten hasta culpables. ¡La víctima se siente
culpable!, como si ella hubiera hecho algo mal.
En general en el mundo hay dificultades para tratar con
los pedófilos. Es una enfermedad que ha sido tabú y se
ha escondido bastante en todas las sociedades. En Chile,
por ejemplo, tuvimos el caso de Paul Schäeffer
Pero me pregunto, ¿qué hace más grave el daño que
cometen los hermanos desde la Iglesia? Y creo que es más
grave porque el sacerdote tiene una autoridad
espiritual. Por eso el daño que causan tiene un impacto
mucho más profundo y resulta más grave que el cometido
por otra persona, porque usan lo espiritual y religioso
y eventualmente usan a Dios en el mal que hacen.
La pedofilia.
¿Es para ti un pecado o un delito?
Para mi es una enfermedad y un delito. Los pedófilos
son enfermos que cometen delito cuando dan curso a su
perversión.
Algunos dicen
que en el tema de la pedofilia la Iglesia ha priorizado
la defensa de la institución, cuando debería ponerse en
el caso de las víctimas.
Estoy totalmente de acuerdo. Si uno mira hacia atrás en
la iglesia lamentablemente ha sido así. En Europa si un
sacerdote cometía un error con un acólito o con un
alumno o con un interno y era denunciado se desarrollaba
toda una maniobra para silenciar el hecho y el sacerdote
era trasladado a otro lugar donde volvía a hacer lo
mismo. Incluso los denunciantes eran marginados,
quedando marcados en sus vidas. Eso si que es pecado.
¿Qué piensas del celibato? ¿Debiera ser opcional?
Yo abracé el celibato porque sentí una llamada tan
fuerte de Jesucristo que consideré que esta era mi
vocación de vida y mi gran amor. De no haber sido así
por supuesto que me hubiera casado. Pero no hay ningún
fundamento teológico que obligue a los sacerdotes a
comprometerse con el celibato. El compromiso es llevar
una vida ejemplar, como pastor de un rebaño.
La Iglesia permitió en su momento las caídas que tuvo
Pedro, y lo hizo porque
no se trataba de un ser celestial sino de un ser humano.
Yo creo en el sacerdocio ministerial, pero no ligado al
celibato. Eso va a cambiar.
En el futuro debiera ser opcional. Es un proceso que va
a demorar, no sé, medio siglo, veinte o diez años más.
Ojala lo antes posible la Iglesia libere a las nuevas
generaciones de religiosos de esta obligación.
Por lo demás el celibato no significa guardar castidad.
Teológicamente y eclesialmente el celibato significa
sólo renunciar al matrimonio.
El problema de
la pedofilia y otros escándalos sexuales pareciera que
involucran básicamente a varones…
Somos seres humanos comunes y efectivamente a nivel
mundial existen muy pocos casos de mujeres pedófilas.
Esto se produce mayormente en el mundo masculino. Pero
creo que la pedofilia se deriva de una constitución
cerebral, de una suerte de predisposición latente. Quizá
algo parecido a la predisposición al alcoholismo que si
no bebe no pasa nada, pero cuando lo hace se desata la
enfermedad.
Los pedófilos, sean eclesiásticos o laicos, no deben
estar en contacto con niños, para no desatar esa
predisposición. El ser humano necesita el afecto,
necesita el abrazo, necesita la intimidad, entonces es
posible que en algún momento una persona haga un "clic"
equivocado como puede ser el caso de algunos sacerdotes.
Estoy pensando, por ejemplo, en el hermano "Tato" [se
refiere al sacerdote Juan Andrés Aguirre, encarcelado
por abusos sexuales a niñas menores de edad], que
públicamente decía que tenía problemas con el celibato y
no tener mujer a él le costaba, manifestando incluso la
posibilidad de renunciar.
El teólogo Küng plantea que ha llegado el momento de
volver a una Iglesia más apegada a sus comunidades, y
que si ésta lo acepta, el sacerdote pueda tener pareja
sin renunciar a su condición.
Yo estoy totalmente de acuerdo. El proyecto de Jesús
plantea que las comunidades conozcan quién será su
pastor. No puede seguir operando una iglesia autoritaria
que imponga a una persona que no tiene nada que ver con
la comunidad, no tienen ningún feeling, ninguna
capacidad de pastorear el rebaño.
¿Cómo hubiese sido el debate sobre la pedofilia si en la
jerarquía participaran mujeres?
Se necesita verdadera participación e igualdad frente a
los colegas sacerdotes y en ese caso creo la Iglesia
hubiese considerado una mirada distinta y no habría
permitido que no se tomaran en cuenta a las víctimas. Si
algo tiene la mujer, creo que visceralmente, es que se
siente conmovida por las víctimas.
Ahora, a la Iglesia no le queda otra opción que
reconocer el error de mantener escondidos estos hechos.
También el error de haber trasladado los problemas
(traslado de los pedófilos) y por último el error de no
querer reconocer todo lo anterior frente al mundo.
Mucho de estos problemas, en parte, se relacionan
también con que los creyentes nos dan demasiado poder a
los religiosos, incluso más del que uno quiere. Y
nosotros también lo hemos permitido porque nos halaga y
caemos en la tentación de aceptarlo.
Te acostumbras a estar en una buena silla y después te
cuesta sentarte en una silla más incómoda. Viajas en
primera clase y caramba que te cuesta después hacerlo en
clase turista. Te acostumbras a que te pongan en la
primera fila siempre y cuando no ocurre así lo echas de
menos.
Por eso uno de mis esfuerzos con la gente de la
población ha sido eliminar un trato hacia mí que
represente superioridad e insisto en lo de Karoline a
secas. Debemos tratarnos de tú o bien de señora y señor,
dándonos un trato entre iguales porque no somos
superiores a la gente, sólo tenemos una función
distinta.
Antes que estallaran estos escándalos la Iglesia
aparecía a la cabeza de los llamados temas valóricos
como el relacionado con la píldora del día después…
Debo decirte que nosotros tenemos un consultorio de
salud, donde atendemos gran cantidad de mujeres en edad
fértil y les brindamos la posibilidad de elegir sobre el
método anticonceptivo que van a usar. Se les invita con
la pareja a elegir el que más se adecue a su vida.
También atendemos a niñas menores que vienen con
infecciones vaginales porque mantienen regularmente
relaciones sexuales. No podemos condenarlas, sino
acogerlas y apoyarlas
Por proceder de esta manera un sacerdote me acusó que yo
estaba en pecado mortal y no me podía aceptar en la
misa, por lo cual debí ir con el Cardenal a plantearle
la situación.
¿Y cómo te fue con el Cardenal?
El Cardenal tiene una visión amplia. Tomó conocimiento y
nada más. Yo entendí perfectamente que él como mi pastor
no me aplaudió ni nada, pero tomó conocimiento y con eso
bastó. Entendí que él aceptó por la forma en que lo
planteé.
En nuestro consultorio ningún profesional está obligado
a entregar la píldora del día después si su conciencia
se lo impide. Si no quiere entregarla entonces debe
derivar la paciente a otro profesional. Llevamos diez
años con esta misma política.
¿Cuáles son las principales transformaciones que debería
vivir la Iglesia en los próximos años? Por ejemplo
incorporar a las mujeres, ser más flexible…
Yo me siento super integrada, con la suerte de que no
tengo ninguna ambición. Trabajo en la población Quinta
Bella hace unos veinte años y vivo y me gozo en la
Iglesia a pesar de los vaivenes provenientes de la
jerarquía.
Muchos pobladores con los cuales trabajamos el evangelio
y que no estaban cerca de la Iglesia, han comenzado a
trabajar nuevamente, de a poco, porque han conocido la
buena noticia de una iglesia más cerca de ellos, que
vive dentro de ellos día y noche.
Me cuesta decirlo, pero algunas veces me piden que yo
haga las celebraciones porque no quieren a un cura
extraño. Menos mal que ahora tenemos sacerdotes que
desarrollan una tremenda empatía con la comunidad y que
se sienten muy felices al venir a la comunidad los
domingos.
Las personas le dan a uno autoridad, más allá de lo que
quisieras a veces. Yo les devuelvo esa autoridad y les
digo que hay que "desempoderar" a la Iglesia, botar ese
poder que no es necesario porque el mensaje de Jesús es
tan poderoso que transforma y es lo más revolucionario
que hay.
Yo creo que la Iglesia va a transformarse. Para el día
del Buen Pastor, el padre habló de las vocaciones
sacerdotales y religiosas y yo le dije: aquí en la
comuna, en el barrio hay unos cuantos buenos pastores,
aquí hay pastores legítimos y muchos son padres de
familias y algunos participan en las juntas de vecinos.
Todos somos pastores. Pastores somos todos los que
sentimos responsabilidad por otros.
¿En que está la teología de la liberación o la teología
latinoamericana como la llamas?
Nos reunimos hace poco en un Congreso con motivo de los
80 años de Sergio Torres. También ha habido encuentros
en Medellín y hace poco, con motivo de la conmemoración
de la muerte de Oscar Romero
tuvimos otro encuentro.
Hoy estamos tan seguros de la fuerza del espíritu al ver
cómo la nueva forma de hacer teología se irradia por
todos los países. No es muy visible, pero pronto se
podrán sentir sus sonidos, lo que la gente, el pueblo,
pide, pues son muchos los feligreses críticos que se
ponen de pie y opinan sobre las cosas que andan mal.
¿Será necesario un nuevo Concilio?
Lo hemos pensado muchísimo. Unos lo están proponiendo.
Algunos obispos escucharán, otros no porque son muy
rígidos. Yo provengo de esos sectores, fui formada en
esa rigidez pre-conciliar. Para mí Chile y América
Latina ha sido una salvación en el sentido de la fe. De
no haber venido aquí quizá habría tirado la fe por la
borda. No hubiese resistido. En mi evolución como
persona he comprobado que la fe tiene arraigo en la
vida.
Por mi formación puedo entender a los sectores
eclesiásticos más rígidos. Ellos no tienen mala
voluntad, son víctimas de un sistema y de la formación
que han recibido. No se olviden que en algún momento
esos sectores pensaban que si un laico tocaba un cáliz
era un pecador. Esa forma de pensar les hace mucho daño,
los encierra dentro de un cascarón y no se atreven a
mirar hacia fuera.
¿La tormenta que vive la Iglesia hoy le servirá a esa
nueva teología?
Esta tormenta nos ayuda a todos. No vamos a servirnos de
los escándalos para decir que tenemos toda la razón. No
necesitamos hacerlo, porque es el espíritu el que
trabaja. Esto que nos está ocurriendo es una
purificación del espíritu santo. Está soplando,
limpiando con su fuego abrasador. Jesús lo ha dicho.
Para mi el camino es Jesús, con toda su riqueza
liberadora. Yo quiero un cielo para todos y que empiece
aquí, ahora y que sea para todos.
En los próximos días se nombrará a un nuevo arzobispo,
¿qué espera Karoline de ese nombramiento?
Yo espero que se nombre un buen pastor. Un pastor que
pueda gozar de la Iglesia de Santiago, que ha sido muy
valiente en su historia, y que la conduzca de vuelta al
pueblo. He visto a veces una Iglesia lejos del pueblo.
Confío en
que el nuevo arzobispo sea un buen pastor y que ante
todo tenga conocimiento del rebaño. Nuestro hermano
Papa, no tiene ninguna experiencia pastoral, de haber
pastoreado. Tú necesitas saber donde está tu rebaño para
pastorear…
A veces se te ha nombrado como la madre Teresa de
América Latina. Te gusta la comparación.
No me gusta por las expectativas que puede crear. Conocí
a la Madre Teresa, estuve en Calcuta. Pensé que podíamos
estar en una misma espiritualidad, pero me di cuenta que
la madre Teresa es válida para la India y su tiempo.
Ella pertenecía a la Iglesia jerárquica, pero poseía una
gran fidelidad y amor por los pobres y eso conmueve.
Pero yo estoy en una teología liberadora, yo estoy por
la anticoncepción y ella estaba en contra La madre
Teresa evoca muchos sentimientos, pero yo soy de estar
mucho más cerca de la gente y de los trabajadores, donde
ellos estén, incluso marchando en la calle..
DILEMAS
Movimiento Teologìas de la Liberaciòn -Chile
Movimiento Tambièn Somos Iglesia-Chile