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Joseph Wresinski,

promotor del Día para la

Erradicación de la Pobreza

 

 

El 17 de octubre es el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, instituido por Naciones Unidas desde 1992.

 

El promotor de este día, el padre Joseph Wresinski (1917-1988), sacerdote francés, vivió la dureza de la miseria en su infancia y juventud; comprendió que las lágrimas, gritos y peleas de los más pobres son los medios de los que disponen para rechazar el sufrimiento y la injusticia que sufren. Desde los inicios de su ministerio se propone trabajar en favor de los más pobres. En esa búsqueda de los más desfavorecidos, llega al asentamiento de chabolas de Noisy-le-Grand, en la periferia de París, en julio de 1956. Allí encontró a unas trescientas familias abandonadas en un antiguo vertedero viviendo en una miseria espantosa.

 

Acuñó la expresión “Cuarto Mundo” para designar a aquellos que viven en las situaciones más precarias. La palabra "mundo" adquiere especial relevancia, porque quiere transmitir un mensaje claro a la sociedad: no se trata de casos aislados, son millones de personas, todo un mundo, quienes padecen la violación de sus derechos más fundamentales. Es el fundador del Movimiento Internacional Cuarto Mundo.

 

El 17 de octubre de 1987, logró reunir a unas cien mil personas en la concentración internacional de los defensores de los derechos humanos en el Trocadero, en París, donde las Naciones Unidas proclamaron en 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Allí, el padre Joseph tomó la palabra para afirmar el sufrimiento, valor y esperanza de ese pueblo formado por los más pobres y al cual llamó Cuarto Mundo, que atraviesa fronteras y siglos. Se descubrió una inscripción cuyo texto dice lo siguiente:

 

Defensores de los derechos del hombre y del ciudadano de varios países se reunieron en esta plaza para rendir homenaje a las víctimas del hambre, la ignorancia y la violencia. Reafirmaron su convicción de que la miseria no es una fatalidad. Y proclamaron su solidaridad con los que luchan a través del mundo para acabar con ella. Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria los derechos humanos son violados. Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado. (Padre Joseph Wresinski).

 

Existen reproducciones en ciudades de todo el mundo, entre ellas, la inaugurada el 15 de octubre de 2000 en Roma por Juan Pablo II a la que se añadieron sus palabras:

 

Nunca más discriminaciones, exclusiones, opresiones, desprecio de los pobres y de los últimos.

 

Fue conocido como un hombre de acción y como una figura espiritual, consiguiendo el reconocimiento de  que la extrema pobreza fuera considerada por las instituciones francesas e internacionales como una violación de los derechos humanos. Por ello tuvo lugar el pasado mes de de diciembre un coloquio sobre su proyecto de sociedad en el Instituto de Estudios Políticos de París, con ocasión del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

 

La fase diocesana en Soissons (Francia) de la causa de beatificación de Joseph Wresinski concluyó en 2003 y actualmente se encuentra en la Congregación Vaticana para las Causas de los Santos.

 

La espiritualidad desde los más débiles que vivió Joseph Wresinski y de la que dio testimonio nos es recordada, en esta jornada mundial, por esta oración escrita por él, en su libro “Palabras para mañana” (1986)

 

 

Tengo miedo de atarme a Ti,

de entregar mi suerte a tus manos,

porque me da miedo el sufrimiento,

la injusticia y la soledad.

Es por eso que no puedo decirte:

“Haz de mí Tu amor

y moldéame como Tú quieras,

como el esposo moldea a la esposa”.

Tengo miedo de ese lugar desconocido

donde me puedes llevar

y donde quedaremos solos Tú y yo,

Yo solo frente a Ti.

Allí donde Tú voluntad sea quizás tan opuesta a la mía

que hará cambiar toda mi vida.

 

Sin embargo Señor, sé que mi destino

queda totalmente en Tus manos.

Sé que haga lo que haga te pertenece la última palabra,

que mi alma es Tuya porque me amas.

 

Yo también te amo.

Entonces, ¿qué es lo que me da miedo?

¿De dónde vienen mis reticencias y a veces mi rebelión?

Será quizás porque me falta la Fe.

Sí, eso es Señor, no tengo bastante Fe.

Sin embargo hay algo más…

En estos tiempos Tú quieres ser

el último de los últimos, el zarrapastroso, el humillado,

el desconocido de las chabolas miserables.

Has querido ser de esos, esos hombres que me dan miedo.

 

Como ya lo hicieron tantas veces, de día y de noche,

Tú también me llevarás de renuncia en renuncia,

cuestionándome cada vez,

me expondrás desnudo ante mis hermanos humillados,

me entregarás a sus manos, a su miseria, a su soledad.

 

Es por eso que te tengo miedo,

porque me dices desde lo más hondo de tus entrañas:

Estos niños son mis hermanos,

estas mujeres son mi madre,

y Yo, soy ese Lázaro que te repatea,

esa María Magdalena que te tienta,

los ladrones que te roban y te agravian.

Soy el leproso demacrado e ignorante que te espanta.

 

Señor, por piedad, no me entregues

atado de pies y manos a estos hermanos.

No me entregues sin defensa a Tu amor.

¡No! esto no, Señor,

ten piedad, no lo permitas.

 

Pero si Tú lo exiges me dejaré hacer.

A pesar de todo, te tengo miedo Señor.

 

 

Fernando Acín

 

 

www.joseph-wresinski.org

 

centre.wresinski@atd-quartmonde.org

 

 

 

 

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