Antiguo Cuscatlán, primero de diciembre de 2007
Carta de Navidad
a
mis familiares, hermanas y hermanos de comunidad,
amigos y bienhechores
Queridos todos:
Quisiera deciros algo de corazón a corazón
ante las próximas fiestas de Navidad y año nuevo.
Os deseo felicidad. No es una fruta frecuente. En
los países desarrollados mucha gente tiene un buen
vivir pero no demasiada felicidad. Parece ser que el
dinero, las comodidades y los viajes no llenan el
corazón. En el evangelio de Navidad, un mensajero
celestial anuncia a los pobres pastores una buena
noticia que les dará gran alegría a ellos y a todo
el pueblo. Os deseo esa felicidad que trajo Jesús al
mundo con su venida. En Europa este lenguaje parece
sobrepasado. Pero el ansia de ser felices es una
aspiración universal. Alguien quiere hacernos
felices.
Os deseo también prosperidad: esa prosperidad de los
hijos que crecen sanos y se hacen personas; la de
hacerse cada día un poco más humano; la de gozar con
lo que somos y hacemos; la prosperidad de la pareja
bien avenida –por encima de las inevitables
limitaciones- que puede decir “hoy más que ayer;
mañana más que hoy”; la prosperidad de amar a Dios y
al prójimo, sobre todo al prójimo pobre. Quizá
buscamos la prosperidad en el dinero y en pasarlo
bien. El Señor que viene en Navidad quiere darnos la
prosperidad del amor. Es lo que más os deseo, de
corazón a corazón.
Para los que estamos en estas tierras, nuestra
prosperidad es la de nuestra gente pobre. Hay tantos
nubarrones sobre ellos; y sin embargo se ve
felicidad en muchos de sus rostros. ¡Cuántas veces,
cuando nos ven llegar a sus barrios de miseria, sus
rostros se encienden como soles radiantes! Somos una
buena noticia para ellos. Mi prosperidad para el año
2008 sería poder aumentar el número de empleados de
Círculo Solidario, tener cien voluntarios más, cien
donantes más y el doble de becarios. Y ver a muchas
madres, felices por la prosperidad de sus hijas-os y
la suya propia. Los nubarrones dejan algunos
espacios blancos por donde se filtra la gran
esperanza.
No os voy a ocultar que hay también nubarrones sobre
nuestra vida. Desde que las instituciones oficiales
no apoyan las becas –porque no cumplen el requisito
de la sostenibilidad- cada final de año
pasamos largas zozobras a cuenta de nuestras
becarias y becarios. Cualquier inteligencia mediocre
entiende que las becas no son sostenibles, como lo
son las carreteras, escuelas, casas de la juventud,
instalaciones de agua y electricidad, casas
comunales, mejora de la sanidad, promoción de la
identidad indígena, asociaciones de artesanía,
cursillos de cocina, cosmetología, electricidad,
panadería, corte y confección… Todas estas obras y
otras muchas realiza Círculo Solidario con ayuda de
las instituciones. Pero al llegar a las becas, la
aplicación mecánica de un criterio bueno, como es el
de la sostenibilidad, hace que se nublen las
preclaras inteligencias de los funcionarios.
Mi más feliz Navidad consistiría en recibir la
noticia de que hemos conseguido en 2007 los cien mil
euros que anuncié en la carta de Navidad del año
pasado como aspiración para este año. Veo al
departamento de educación haciendo malabarismos para
que el dinero alcance. Como en una reciente reunión
de becarios, en la que le oí decir a la responsable:
“La semana próxima vienen a las oficinas y nos
devuelven los libros de este año, para que les
sirvan a los siguientes. Y borren, por favor, todas
las rayas y tachaduras”.
“¿Qué ha desayunado usted hoy?”, suelo preguntar a
los becarios. Si baja la vista, ya sé que ese
domingo no ha desayunado. Y cuando encuentro a
alguien que tiene otros cinco hermanos y sólo
trabaja su madre, porque no hay padre en le casa, le
pregunto con inquietud: “Pero ¿comen ustedes?” Sí,
la mayoría comen, aunque sean frijoles, maíz y
arroz… La leche es cara. Carne alguna vez al mes.
Hay quienes van al colegio caminando para no gastar,
aunque les quede lejos e incluso muy lejos.
Pero en el mes de noviembre hemos tenido la gran
alegría de ver que todos los del último curso de
secundaria han pasado los exámenes y se preparan
para ingresar en la enseñanza superior. La mayoría,
como
técnicos, porque pueden titularse en dos años y
ponerse a trabajar. Y luego, si quieren, pueden
trabajar y estudiar al mismo tiempo.
Nuestro proyecto de becas es serio. Además de la
beca, incluye reuniones semanales de formación,
clases de refuerzo escolar, escuela de padres,
control trimestral de las calificaciones, exámenes
anuales, actividades deportivas y recreativas,
atención en casos de enfermedad y desnutrición. Sois
muchos los que nos ayudáis. Os doy las gracias de
corazón a corazón. Y os mando por los aires un
gran aplauso de parte de todos los becarios.
En la carta del año pasado os decía que aspiraba a
recaudar 100 mil euros en el año 2007. Hasta hace
pocos días, habíamos llegado al 60%. Pero a finales
de noviembre hemos alcanzado el 70%. Estos últimos
donativos han ensanchado mi sonrisa ampliamente. Doy
gracias a Dios.
Ayudadnos, por favor, con un donativo. Mejor
todavía, haceos colaboradores de Círculo
Solidario.
Y para despedirme, otra petición. Orad por mí, orad
por nosotros. Somos más débiles de lo que pensáis.
Todos lo somos. Necesitamos la fuerza de Dios para
ir contra corriente en este difícil mundo. Pero
¿cómo voy a orar yo que no piso la iglesia?, dirá
alguno. No importa. Dios escucha a todos. Todos
somos sus hijas e hijos. Con él me despido,
deseándoos FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO.
Patxi Loidi
Cuenta bancaria:
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