LECTURAS
Domingo 20 del
tiempo ordinario
PROVERBIOS 9, 1-6
La Sabiduría ha construido una casa, plantando siete
columnas. Ha preparado el banquete, mezclado el vino, y
puesto la mesa. Ha despachado a sus criados para que lo
anuncien en los puntos que dominan la ciudad:
“Los inexpertos, que vengan aquí, voy a hablar a los faltos
de juicio: venid a comer mi pan y a beber el vino que he
mezclado. Dejad la inexperiencia y viviréis, seguid el
camino de la prudencia”.
Es frecuente en los “Libros Sapienciales” la aparición de la
Sabiduría de Dios como un personaje que reside junto al
trono de Dios, y que actúa en el mundo. Es una manera
respetuosa (y muy arcaica) de referirse al mismo Dios sin
mencionarlo directamente.
En el texto de hoy, este símbolo actúa también de forma
simbólica: invitando a un espléndido banquete a los menos
dignos. Se ofrece por tanto símbolo sobre símbolo: Dios/luz
ofrecido como banquete.
Pero son importantes los signos que se usan (y los que no se
usan). Sabiduría y banquete, no reyes ni jueces. Es lo mismo
que sucederá con Jesús: pastor que recupera la oveja, mujer
feliz por encontrar la moneda.
EFESIOS 5, 15-20
Fijaos bien cómo andáis, no seáis insensatos sino sabios.
Sabed aprovechar la ocasión, porque vienen días malos. Por
eso, no estéis aturdidos, daos cuenta de lo que el Señor
quiere.
No os emborrachéis con vino que lleva al libertinaje, sino
dejaos llevar del Espíritu. Recitad, alternando, salmos,
himnos y cánticos inspirados; cantad y tocad con toda el
alma para el Señor.
Celebrad constantemente la Acción de Gracias a Dios Padre,
por todos, en nombre de Nuestro Señor Jesucristo.
Siguen los consejos morales a los seguidores de Jesús.
Casualmente, el texto invoca un tema paralelo al de los
otros dos de este domingo: sed sabios, actuad con sabiduría,
no tengáis la mente embotada (especialmente por el vino…).
Vivid como personas llenas del Espíritu.
Interesante la alusión de Pablo “vienen días malos”.
Nuestros días ¿son buenos o malos? ¿Vivimos buenos o malos
tiempos? Nosotros, occidente consumista e instalado, creemos
disfrutar de buenos tiempos (a pesar de la crisis, que ya
pasará) simplemente porque podemos vivir bien.
Podemos aplicarnos las frases de Pablo: “no seáis insensatos
sino sabios. No estéis aturdidos, daos cuenta de lo que el
Señor quiere”.
Y esto mismo resuena de alguna manera en el evangelio como
un dilema:
alimentos para la vida, alimentos para la muerte; cebar la
carne para que se pudra más materia, alimentar el espíritu
para que todo sea eterno.
José
Enrique Galarreta, S.J.