Oración eucarística
domingo 34 ciclo A
JUICIO
Es justo que te demos gracias, Señor, porque
eres bueno.
Tú eres y te manifiestas como pastor bueno,
que sigue las huellas de las ovejas
dispersas.
Tú nos buscas siempre, aunque huyamos.
Te damos gracias por todos los que dan de
comer,
por los padres y madres que trabajan hasta
el agotamiento
por los suyos.
Te damos gracias por los que nos ayudan y
consuelan,
por los que nos acompañan en las horas de
tristeza y dolor,
por los que vendan nuestras heridas y curan
nuestras enfermedades.
Te damos gracias por los que nos guían en la
vida,
por los que intentan construir una ciudad
humanizada, sin violencias,
sin guerras ni cárceles, sin corrupciones,
sin poderes abusivos.
Dios de todos: te alabamos por medio de tu
hijo Jesús.
Él nos ha enseñado cómo debemos vivir y
morir
y nos ha dado a conocer la bondad, la
fidelidad, el valor y la amistad.
Te damos gracias por lo que somos capaces de hacer
en favor de los demás.
Unidos a la Iglesia extendida por el mundo,
no tenemos más que nuestra pobre voz para
alabarte.
Santo, santo…
Padre desconcertante y bueno,
que nos juzgas según nuestra conducta con el
prójimo:
Gracias por tu bondad, misericordia y
comprensión.
Así fue cómo te mostraste en Jesús, tu hijo.
Él nos dijo que eres nuestro Padre,
que eres la bondad y la plenitud del amor.
Pero nos falta amor y todavía, Padre, te
tememos,
porque huimos del hambriento, el enfermo,
el inmigrante, el encarcelado.
No somos del todo hijos tuyos, ni hermanos
de nuestros hermanos.