ORACIÓN EUCARÍSTICA    

                             
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COMPROMISO POR LA IGUALDAD

 

Te damos gracias, Dios, Padre-Madre de todos nosotros, porque nos has revelado por medio de Jesús que quieres que vivamos en igualdad, como hijos de un mismo Padre, que eres Tú.

 

Te damos gracias, Dios, porque a través de la historia, has estado urgiendo a tus testigos y profetas, para que nos comprometan en esta inmensa tarea de construir una sociedad donde todos tengan sus necesidades cubiertas.

 

Nos alegramos de que el mensaje de Jesús sea la proclamación de la llegada del reinado de Dios, que es noticia de esperanza y salvación para los pobres, los excluidos y los que no cuentan por no poseer.

 

Padre y Madre, queremos interpretar que la resurrección de tu Hijo, Jesús, no es sólo el triunfo de la vida sobre la muerte, sino que es el anticipo de tu promesa del triunfo de la justicia final que alcanzará a todas las víctimas, porque la esperanza que en Ti ponen los pobres, los débiles, los marginados de ésta sociedad, no será defraudada.

 

Por todo ello, unimos nuestras voces a la humanidad que Tú amas, para cantar este himno de alabanza:

 

SANTO, SANTO, SANTO…

 

Envíanos tu Espíritu, ese Espíritu que guió a Jesús y que hoy sigue presente en la historia, que nos permita descubrir nuestros propios engaños y excusas que nos impiden dar pasos más decisivos hacia la igualdad entre los hermanos.

 

Transforma la pobreza de nuestras vidas y haznos capaces de cambiar el mundo, para que podamos sentarnos todos en la mesa de una justa fraternidad y celebremos con alegría la Pascua del Señor, el paso de Jesús por nuestra tierra.

 

Tu hijo Jesús, mientras cenaba con sus amigos, tomó el pan, te bendijo y lo repartió diciendo:

 

TOMAD Y COMED TODOS DE EL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO,

QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.

 

Después, tomó el cáliz, te dio gracias, y lo compartió con sus discípulos y amigos, diciendo:

 

TOMAD Y BEBED TODOS DE EL,

PORQUE ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,

DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA

QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR TODOS

PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. 

HACED ESTO EN RECUERDO MIO.

 

Al  recordar la muerte de Jesús y su resurrección liberadora, primicia del triunfo de la justicia de nuestro Dios, anunciamos al mundo la esperanza en la salvación para todos.

 

Acepta, Padre-Madre de todos nosotros, nuestros deseos de justicia y nuestro compromiso con los necesitados de pan, de agua y de todo lo necesario para una vida digna.

 

Sabemos que tu proyecto de humanidad sólo es posible en la igualdad y en comunión con los hermanos y con la tierra que nos alimenta y acoge.

 

No permitas que nos sigamos engañando y danos la valentía de reconocer que los mínimos dignos para vivir son muchos más bajos que los nuestros.

 

Recordamos, también agradecidos, a  los que nos han precedido, con los que compartimos la vida y la fe, que vivieron comprometidos y soñaron con un mundo más humano y más justo. Sabemos que siguen viviendo entre nosotros y nos animan a seguir su ejemplo.

 

Te agradecemos finalmente que nos hayas rodeado de esta Comunidad nuestra, en cuyo seno hemos experimentado tu amor por los necesitados.  

 

Danos la capacidad de escuchar el clamor de las víctimas.

 

Queremos ser honrados en el encuentro con la realidad, y responder a las necesidades con una solidaridad amorosa y justa y un renovado compromiso personal y comunitario.

 

Reconociendo la presencia de Jesús entre nosotros, brindamos con alegría:

 

POR EL, CON EL Y EN EL, queremos darte gracias y alabarte y, en unidad del Espíritu, celebrar la alegría de tu salvación, por los siglos de los siglos.  AMÉN.