ORACIONES para la EUCARISTÍA    

                             
 

 

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Oraciones para la eucaristía

 

DOMINGO ORDINARIO 6 ciclo B

 

 

ANÁFORA

 

Queremos expresarte, Señor, nuestro más sincero agradecimiento

porque no eres un Dios todopoderoso y justiciero

que premia y castiga,

sino que eres un Dios bueno, todo amor, todoamoroso.

Por tu hijo Jesús, el que mejor te ha conocido,

sabemos que eres ante todo nuestro Padre

y que cada uno de nosotros es para ti tan querido como un hijo único.

Gracias, Padre, por tu amor incondicional,

porque nos sostienes en la vida y estás siempre con nosotros,

aunque no seamos conscientes de tu compañía ni de tu cariño.

Nunca podremos corresponder a tanto amor,

siempre estaremos en deuda contigo,

pero con humildad y sencillez,

reconociendo y aceptando nuestra pobreza,

te cantamos con toda nuestra alma este himno de alabanza.

 

Santo, santo…

 

Es el momento, Padre, de darte gracias de modo especial

por el ejemplo que Jesús nos ha dado durante toda su vida.

A través de sus criterios y actuaciones te conocemos mejor a ti.

Para él, como para ti, no hay personas indignas ni impuras

que puedan ser marginadas ni excluidas de la sociedad.

Jesús nos mostró su humanidad, siempre a flor de piel,

como ante aquel leproso a quien tendió su mano

y le instó a incorporarse como uno más en la comunidad.

Más tarde, ya al final de su vida, plasmó su idea en un signo

y nos invitó a celebrar una comida de hermandad,

donde todos comiéramos un mismo pan

y bebiéramos de una misma copa.

 

Jesús, la noche en que iban a entregarlo, cogió un pan,

dio gracias, lo partió y dijo:

«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros;

haced lo mismo en memoria mía».

 

Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:

«Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre;

cada vez que bebáis, haced lo mismo en memoria mía».

  

Infúndenos, Padre, tu espíritu, tu visión del mundo y de la gente.  

Necesitamos que nos transformes por completo y nos revoluciones.

Porque seguimos empeñados en hacer pobres y marginarlos luego,

crear barreras y separar hermanos siguiendo criterios estúpidos.

Remueve, Señor, nuestras entrañas y danos un corazón compasivo

para que nadie en nuestra comunidad se sienta de inferior categoría

y disfrute de menos derechos que los demás.

Te pedimos también por tu Iglesia,

que encuentre el milagro de la unidad en medio de la pluralidad,

que no nos falte comprensión para aceptar nuestras diferencias

y nos una firmemente el cariño a Jesús y la fidelidad a su evangelio.

Gracias también, Padre,

por haber acogido a nuestros familiares difuntos.

Sintiéndonos todos hermanos, unidos a Jesús,

bendecimos ahora tu nombre, Padre Dios todoamoroso,

y esperamos seguir bendiciéndote por toda la eternidad.

AMÉN

 

 

Colecta

 

Dios, que mostraste al mundo tu amor

mediante la palabra y vida de tu hijo Jesús,

inclina tu oído a la voz de quienes te buscan

en medio de las penas y el dolor,

y una vez más tiéndeles compasivo tu mano cariñosa.
 

 

Ofertorio

 

Dios, que nos das vida en el cuerpo y en el espíritu,

fortalecidos con tu palabra, te suplicamos que,

al celebrar el sacramento de acción de gracias,

nos unamos al sufrimiento de Cristo crucificado

y a la alegría de su resurrección.

 

Postcomunión

 

Dios, rico en amor y ternura,

llenos de alegría te pedimos que,

al ser enviados con la fuerza de tu espíritu,

vivamos con entusiasmo la misión de portadores de tu palabra.


 

 Estas tres oraciones se redactaron en Japón,

siguiendo la reforma litúrgica del Vaticano II

y han sido traducidas al español por José Lerga

http://www.telefonica.net/web2/vidaensintonia/tonosorientales.html