LA
CONVERSIÓN
LECTURAS EVANGÉLICAS
Cómo retrata Jesús una conversión. Intervienen dos
personajes: cualquiera de nosotros y Dios Padre.
17
Recapacitando entonces se dijo:
-
18
Voy a volver a casa de mi padre y le voy a decir:
“Padre, he ofendido a Dios y te he ofendido a ti;
19 ya no merezco llamarme hijo tuyo; trátame como a uno de
tus jornaleros”.
20
Entonces se puso en camino para casa de su padre.
Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y se conmovió;
salió corriendo, se le echó al cuello y lo cubrió de
besos.
21
El hijo empezó:
- Padre, he ofendido a Dios y te he ofendido a ti; ya no
merezco llamarme hijo tuyo.
22
Pero el padre dijo a sus criados:
- Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un
anillo en el dedo y sandalias en los pies;
23
traed
el ternero cebado, matadlo y celebremos un banquete,
24
porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la
vida; estaba perdido y se le ha encontrado.
(Lc 15, 17 y sig.)
Se
convierte quien lo manifiesta pidiendo perdón al
hermano.
23 Si yendo a presentar tu ofrenda al altar, te acuerdas allí
de que tu hermano tiene algo contra ti,
24
deja tu ofrenda allí, ante el altar, y ve primero a
reconciliarte con tu hermano; vuelve entonces y presenta
tu ofrenda.
(Mt
5, 23,24)
Se
convierte quien traduce su conversión en justicia,
reparación de daños y generosidad con los pobres.
8 Zaqueo se puso en pie y dirigiéndose al Señor le dijo:
- La
mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres, y si
a alguien he extorsionado dinero, se lo restituiré
cuatro veces.
9 Jesús le contestó:
- Hoy
ha llegado la salvación a esta casa…
10
Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar lo que
estaba perdido y a salvarlo.
(Lc 19, 8 y sig.)