CARTA ALS AMICS DE LA COMUNITAT DE NATZARET
Comunidad de NazaretTras la relativa dispersión del verano con el nuevo curso retomamos la cotidianidad de nuestra vida que intentamos vivirla a fondo con gratitud y gozo. Relativa porque, siguiendo la costumbre, hemos continuado reuniéndonos todos los jueves, hayamos sido más o menos, acogidos a la fresca del patio de Elena i Jaume.
Conscientes del momento crítico por el que transitamos, tocados por la experiencia dolorosa de un mundo enloquecido, con capacidad para arreglarlo casi todo e incapacitado para solucionar nada a favor de todos, por afán de dominio, de prestigio y de riqueza, no queremos perder la esperanza. Como dice Pepe “no vamos a dejar de vivir nuestra vida, por vivir la que nos quieran imponer. De depresión nada y de esperanza mucha.”.
Así, sabiéndonos estar a salvo, pero necesitados de hacerlo presente una y otra vez, en Septiembre nos hemos reunido para comunicarnos qué significa para cada una de nosotras la comunidad. Aunque no hayamos pretendido llegar a conclusiones, valorarmos mucho el hecho de sentirnos comunidad y los encuentros semanales. Constatamos que la comunidad nos ayuda a reforzar la alegria de vivir, a estar agradecidos a LA VIDA a prender a vivir con gratuidad, a mantener y reavivar la esperanza de que es posible un mundo mejor. Hay consenso también en pensar que la comunidad, además de ser un lugar donde nos reponemos del cansancio cotidiano, de las preocupaciones por la familia, los hijos, nos ayuda a profundizar lo que realmente somos, a reforzar la vivencia gozosa de valores alternativos del reino, en una tan poco proclive a ellos.
Queremos que las eucaristias sean celebración de la memoria de Jesús y de nuesrtas vidas. Para ello necesitamos reconocernos mutuamente, compartir la experiencia de cada uno, de nuestras vidas tal como son -más allá de los conceptos, de los conocimentos o de la formación-. Ayudarnos a interiorizar y ser más coherentes nos exige vivir durante la semana con profundidad, prepararse para aportar y compartir lo vivido por cada uno y estar predispuestos a escuchar en silencio la vivencia de cada persona, que es inalienable e indiscutible y ante la que sólo cabe recibir, aceptar. Hemos de evitar divagaciones, improvisaciones e interrupciones, convertir la cena en un debate o una tertulia. No se trata de exponer opiniones, siempre discutibles, sino de compartir la experiencia de nuestra cotidianidad -que queremos- impregnada con los valores del reino. Favorecer que cada una exprese su vivencia, tener pasión por escucharnos es lo que nos puede adiestrar a vivir la vida plena, la vida humana en profundidad, la que Jesúis percibía posible desde su relación con su “Padre” y celebraba con los suyos.
Coincidimos también en querer compartir con quien podamos estas vivencias y a la vez denunciar el sistema este que, hoy como ayer, las impide, destruye los derechos de las personas y hace increible la aspiración a la IGUALDAD, LIBERTAD Y LA RESPONSABILIDAD, EL AMOR Y LA FRATERNIDAD y LA DIGNIDAD de todo Ser Humano. Dentro del él, en lugar preeminente, no s sentimos emplazados a denunciar la estructura eclesiastica que, amparandose en Jesús, proclama verdades que no tienen nada que ver con El, desprestigiando, haciendo irreconocible e irrelevante, su vida y su mensaje.
Queriendo subrayar la celebración de la vida como nucleo de nuestros encuentros, también sentimos necesidad de reflexionar en lo que somos y en lo que hacemos y queremos. De ahi que este curso nos proponemos dedicar dos celebracones al mes a abordar un tema y debatirlo. Entendemos que es importante renovar las imagenes, los conceptos para ser más permeables y abrirnos a la buena nueva. Esta es tan novedosa y tan contraria al discurso vigente y generalizado, que requiere que nos actualicemos permantemente. En esta tarea nos conforta poder compartir la búsqueda con las CCPs que en la asamblea inicial del curso nos hemos propuesto abundar en una espiritualidad acorde con los tiempos presentes.
Celebramos que AViVNatzaret siga empeñada en propiciar la movida popular en los temas que nos afectan, a corto, medio y largo plazo (port, parque jardín de desembocadura), para continuar creciendo colectivamente, por arduo que esto sea en estos tiempos. Junto con las asociaciones limítrofes al puerto, agrupadas en la plataforma “El litoral per al Poble” se ha conseguido llevar el debate sobre la fachada marítima al centro de Valencia (MUVIM) en las jornadas “La Valencia del 2030.” También el intento de la recuperada Comisión de Salut -había sido muy activa en vida de nuestra querida Jose- de movilizar al barrio a través de la implicación de los colegios en una campaña pro limpieza de barrio. También hemos brindado por el nuevo curso del CMD, a pesar de la debilidad que supone tener una matrícula corta. Cualquier pueblo con similar población tiene El Centro musical a rebosar. He ahí la diferencia entre ser un pueblo o un barrio periférico. Padecemos esta misma precariedad de alumnado en otras instancias como en la Escuela Personas Mayores, en la Universidad Popular o en la Biblioteca.
Celebramos también -aunque lamentamos profundamente la existencia de los Cies- que en Valencia cada último martes de mes es más numeroso el grupo de personas que, convocados por la Plataforma por el Cierre de los Cies, nos concentramos en la puerta Azul. Son inenarrables o requerirían un libro las tragedias humanas ahí encerradas A la dura, ya de por sí, experiencia de emigrar se suma la falta de sensibilidad, empatía y solidaridad de esta civilización nuestra, occidental y que se dice cristiana, cuya única capacidad de respuesta a un desastre humanitario, generado básicamente por sus intereses económicos, es blindarse y hacer oídos sordos al clamor de una gran mayoría de la humanidad. Gracias a AVSA y SJM hemos tenido ocasión de visitar a algunos internos y conocer en vivo y en directo las nefastas condiciones en que viven los internos (todos los que han pasado por la cárcel, la prefieren), y percibir la densidad del dolor de muchas vidas, auténticas tragedias. Tenemos un Guantánamo en la puerta de nuestra casa y no nos enteramos. También es motivo de alegría que todos los viernes, durante una hora, Obrintfronteres reúna ante la Delegación del Gobierno una cacerolada de unas 30 personas, a los que se suman muchos viandantes, para denunciar la infame política europea de migración, la penosa situación de los refugiados y la insensibilidad generalizada de gobiernos y ciudadanía ante semejante drama.
Hemos celebrado la Vida en sus variadas manifestaciones: motivo de gran alegría el nacimiento de Astrid, hija de Jokin e Isabel, no solo para ellos y los suyos (Elena, Jaume y Jaumet) sino para todos nosotros por el coraje que implica tener asumir con gozo dos hijos; con motivo de las minivacaciones de Joselete y Lucia, hemos disfrutado con nuestro jóvenes e hijos, convocados por Toni a una barbacoa en casa de los Molto-Biosca un jueves de octubre. Nos congratulamos por la ampliación de estudios de Mireia que este año realiza en Madrid; de que Isabel, aun que permanentemente interina, siga trabajando en el Museo de la Ciencia y su compañero Jesús tenga trabajo. También que el compañero de Vero, Alfonso, esté trabajando, aunque en duras condiciones; del entusiasmo de Mariola por su profesión y del buen rollo que tiene con sus compañeros a pesar de las condiciones laborales; de que Jaume consolide su puesto de trabajo con ampliación de jornada; del trabajo de Pau en lo que le gusta, la trompa, impartiendo clases en el conservatorio de Alicante y también en Barcelona, (¡por cierto! estamos intentando encontrarle alojamiento más cálido que una pensión para 3 días a la semana; si se os ocurre algo...). Y en el capítulo de jóvenes haceros participes de la visita de Ana Gorostidi, que ha aprovechado un curso para venir a vernos; durante su estancia en Valencia, trabajando en el CSIC participó habitualmente en nuestras celebraciones, manteniendo -también con Mercedes, su madre- una entrañable amistad.
Las vidas de quienes nos han dejado han sido también motivos de celebración: de Miguelo, amigo entrañable, marido de Lola, de la comunidad ADSIS y muy entregado a la tarea de desbrozar caminos de dignidad para jóvenes en dificultades; también la vida de nuestra muy querida Anita, compañera en la Asociación, desde su inicio, entusiasta del CMD, miembro de la banda hasta muy avanzada edad. Nos conforta ver como Pascual, su marido, está atendido por sus hijos y nietos. De manera especial y reiterada hemos celebrado la vida de Dora. Integra, generosa, fiel, sencilla, consciente hasta el final. Cuando su larga enfermedad era irreversible, entendió que había llegado su hora y con toda dignidad rechazo los cuidados extraordinarios al uso. La celebración sencilla y sentida que preparó su comunidad de Benicalap, nos emocionó a todos. Tenía vínculos muy fuertes, lejanos y actuales, con nuestra comunidad; su funeral fue la ocasión para que los compañeros de las luchas de ramo de la limpieza en tiempos de la transición hayamos retomado la relación.
Sacri, Maite y Jordi, desde este verano son jubilados, que no parados, sino activos como antes o más. Sólo falta que Julio cumpla un último mes de trabajo para estar ya todos en el club. Porque Jaume, aunque su profesión le permite seguir activo, también lo está. Reyes, siempre dispuesta a venir a nuestras celebraciones, bastante limitada, para desplazarse incluso por casa, lleva su situación con bastante brío. Lola dice: “A mi me dicen todos que ya soy muy vieja para venir, pero esto no es verdad; aunque sea vieja yo también puedo ir a la eucaristía…”. Änimo no le falta, pero no todos los jueves puede acudir. Si le faltaba alguna a Pepe, las dos últimas operaciones han sido de la vista. Las ha superado con buen ánimo y la ayuda de Pepita, que también lleva lo propio. Con todo, no hay semana que no nos regale con una -o más- poesía. El verano ha sido algo truculento para Sió que, estando de vacaciones en Mallorca, un desvanecimiento le provocó una caída que le obligo a pasar por el quirófano y estar varios días en el hospital. Tras varios episodios similares, está en franca recuperación. La salud de Catalina pasa por una etapa delicada. A un estado de baja intensidad vital se ha juntado un incidente traumático: esquivó el brazo mecánico del dentista y aunque no sufrió fractura alguna, parece ser que el estrés de la sacudida, la tiene sumida en un estado precario. Con todo, aun sin moverse ni salir mucho, no para de hacer gestiones desde el móvil y por internet. Damià les presta sus cuidados con garbo y los compatibiliza con la atención a los subsaharianos, CMD, asociación etc... En fin..., Que estamos envejeciendo es una realidad irrefutable, pero lo queremos hacer con la esperanza de que la Vida es un proceso en el que cada etapa nos brinda oportunidades distintas de profundizar en nuestra realidad más auténtica. Queremos creer que es así en la vejez y también en la muerte.....
La redacción de esta carta se ha alargado más de lo deseado. Hay más acontecimientos, pero los dejamos para la próxima, que no tardará en llegar.
¡Abrazos sororiales y fraternales!