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Libro de la biblia

* Cita biblica

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Fecha de Creación (Inicio - Fin)

-

SENTIDO DE LA RENUNCIA

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Es evidente, justo y obligado darte gracias, Dios Padre de bondad,

porque eres amor y nos has amado antes de que existiéramos.

Por amor lo has creado todo y lo sostienes: en ti somos y en ti vivimos.

Esa es nuestra fe, la que nos has dado y te agradecemos de todo corazón.

Sentimos, Dios nuestro, que eres más Padre y Madre que Señor.

Y sabemos que únicamente quieres de nosotros

que nos respetemos y nos llevemos bien,

y especialmente que cuidemos de los hermanos que sufren penalidades.

Queremos prometerte que velaremos por garantizar el amor entre nosotros.

Con cariño filial entonamos en tu honor este canto de agradecimiento

 

Santo, santo...

 

Gracias, Padre, porque hemos encontrado en tu hijo Jesús

el mejor camino para dar sentido a nuestra vida

y la fuerza necesaria para comprometernos en su seguimiento.

Al recordar las enseñanzas de Jesús y cómo las plasmó en toda su vida,

comprendemos que la cruz, el sacrificio personal, no es el objetivo,

que el mandamiento del amor sólo persigue que seamos todos felices,

aunque también nos pide que seamos capaces de asumir las renuncias

que sean precisas para conseguirlo.

Cuando estaba celebrando con sus amigos su cena de despedida

buscó un signo que nos recordara su mandamiento y su mensaje.

Lo encontró en un pan partido, entregado, compartido

y en un vino, como una vida derramada, también compartida.

Con la ilusión de hacer realidad su encargo en nuestra comunidad,

tratando de ser conscientes del compromiso que contraemos,

repetimos de nuevo sus gestos y palabras:

 

Epíclesis y fracción del pan

 

Queremos ser fieles al mensaje que nos legó tu hijo Jesús,

esa buena noticia que le enfrentó con el poder y le costó la vida.

Envíanos tu Espíritu para que nos guíe y fortifique en nuestro caminar.

Queremos imitar a Jesús, queremos copiar su estilo de vida,

su forma de amar y entregarse a los demás.

Si hemos de lograr que en el mundo no haya hambre, ni tampoco sed,

tendremos que comprender que no será posible

mantener a toda costa nuestro nivel de bienestar personal y familiar,

que hemos de ser verdaderamente generosos,

repartiendo nuestro tiempo y dinero, nuestro pensamiento y nuestro interés

y no contentarnos con dar sólo lo que nos sobra.

Inspíranos, Padre Dios, y convéncenos de la importancia de nuestra misión,

para que dejemos de preocuparnos de los sacrificios que nos exija

y nos alegremos contigo de la felicidad que habremos sabido repartir.

Nos unimos ahora en espíritu

a cuantos ya pasaron por este mundo y permanecen en ti,

y con el aval de ser amigos de tu hijo Jesús y seguir sus pasos,

levantamos este pan y este vino para brindar por ti, agradecidos,

igual que haremos toda la eternidad, en Cristo, por Cristo, con Cristo.

AMÉN.

 


Rafael Calvo Beca


PRINCIPIO

Te damos gracias, Padre,

porque nos invitas a tu mesa y a tu Reino.

Mueve nuestro corazón

para que recibamos tu invitación con alegría, con entusiasmo.

Por Jesús tu hijo, nuestro Señor.

 

OFRENDA

Nuestro pan y nuestro vino, nuestra carne y nuestra sangre,

nuestra vida entera, ofrecidas en tu mesa, como Jesús mismo.

Que sean una entrega completa a tu voluntad, a tu reino.

Por Jesús tu hijo, nuestro Señor.

 

DESPEDIDA

Gracias Padre por tu palabra y tu pan.

Gracias por Jesús, que nos invita al Reino.

Gracias Padre por todos tu regalos,

sobre todo por Jesús, tu hijo, nuestro Señor.

 

José Enrique Galarreta

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